Introducción
El Ministerio Nacional
de Educación Colombiano, por medio del Plan Nacional de Orientación Escolar
(MEN, 2021), ha enfatizado en la importancia de la formación continua
(MEN,2024) y actualizada de los Orientadores
como estrategia para aportar a la
profesionalización de los Orientadores escolares y elevar el carácter científico de
la Orientación escolar facilitando la atención oportuna e idónea a las
insuficiencias psicosociales y multidimensionales de la colectividad
educativa.
1.2 Historia del problema
El origen de la Orientación escolar
se cree tan remoto como el mismo inicio del género humano (Batalloso, 2016). En
sus inicios, se podría decir que la filosofía aporto fundamentos que
contribuirían a comprender el sentido y propósito de la Orientación escolar.
Por ejemplo, los filósofos griegos como Sócrates (470-399 a.C.) que enfatizaba
en que se debía forzar al individuo a encontrar la
verdad a través de sus propios recursos. Platón (427- 347a.C.) por su parte
soñaba, con un hombre ejemplar como meta formativa, considerando que la labor
educativa es organizar la confianza de cada ciudadano de tal manera que en ella
prevalezca la virtud, ya que, según él, el hombre educado es el beneficiario de
la cultura y el humanismo.
Así pues, se orientaba para
que las personas al alcanzar la adultez fueran maduras, perfectas,
trascendentes y que el amor fuera la apetencia al bien absoluto. Aristóteles
(384 a.C.-322 a.C.) Por el rigor de su metodología y por la amplitud de los
campos que abarcó y sistematizó, fue considerado el primer investigador
científico en el sentido moderno de la palabra y aporto la importancia de
elevar al campo científico todas las disciplinas. (Batalloso, 2016).
Por su parte, los filósofos romanos
como Marco Tulio Cicerón (106 a.C.- 43 a.C.), estableció planes educativos con
el propósito de guiar a los individuos a concluir qué clase de hombre querían
ser y a cuáles llamados de la vida debían seguir para lograrlo. Fue el primero
en marcar la importancia que tiene la deliberación de profesión en el
perfeccionamiento del joven y sostuvo que el ideal pedagógico se halla en la
formación del individuo como político-orador, quien, tiene que adherir en sí la
agudeza del dialéctico, las ideas del filósofo, la locución del poeta, la
remembranza del jurista la voz y movimientos del actor trágico y, sobre todo,
el ser un hombre íntegro y ejemplar (Batalloso, 2016).
En la edad media,
prevalecieron figuras como: Santo Tomás de Aquino (1225 – 1274) quien insistía
en que la enseñanza no podía asentarse exclusivamente en acumular en la cabeza
una infinidad de datos, sino que también era ineludible establecer las
condiciones para potencializar las capacidades y habilidades de cada
sujeto. Ramón Llull (1232 – 1315),
ostentaba que era preciso tener en cuenta las habilidades naturales de cada
individuo, con el fin de que desplieguen actividades para las que se encuentran
inclinados (Batalloso, 2016).
En
la época moderna se acentúan pensadores como Juan Luis Vives (1492 – 1570), se le considera el antecesor de la
Psicopedagogía como disciplina especializada en la Orientación escolar, mostró
mayor cuidado al desarrollo particular del discernimiento en los estudiantes,
mediante el análisis experimental. Desarrollo nuevos métodos pedagógicos y
motivo acciones de los maestros, como reuniones, para coordinar actividades
formativas, que les permitiera atender de forma individualizada las
insuficiencias de sus educandos. También, se preocupó por la Orientación de los
estudiantes en función de las aptitudes y características observadas (Batalloso, 2016).
Promovía la sabiduría como valor
indispensable en la vida humana. Sostenía que el fin de la educación era el
bienestar del hombre, apoyaba la tesis de la educación en función de las
necesidades prácticas del individuo, es decir, que cualquier conocimiento
adquirido debía poseer un fin práctico. Hizo énfasis en la manera de utilizar
la mente y el cuerpo para el desarrollo personal del individuo de ahí una de
sus máximas “Procura estar sano por dentro y por fuera” (Batalloso, 2016).
Ignacio de Loyola (1492 – 1556), Promueve en los escolares ejercicios
espirituales que impulsen capacidades de auto observación, auto reflexión, auto
análisis y autoevaluación, para que cada sujeto desarrolle criterios apropiados
que los transporte a una vida feliz. En su exploratorio metodológico y
antropológico, suscita la primicia de la estación, los Jesuitas fueron los
primeros en darse cuenta que se hace imperioso partir desde donde el educando
se halla, no se debe presumir una fase donde se espera el estudiante se halle
evolutivamente hablando.
Por esta razón desarrolla el proceso de individualización,
empleando el principio de conciliación a las particularidades
singulares y específicas de cada individuo. También instauró el principio de la
actividad, con la intención de que los estudiantes recordaran más lo que hacían
que lo que escuchaban, profundizando y hallando el placer en hacer las
actividades (Batalloso, 2016).
Por esta razón
desarrolla el proceso de individualización, empleando el principio de
conciliación a las particularidades singulares y específicas de cada individuo.
También instauró el principio de la actividad, con la intención de que los
estudiantes recordaran más lo que hacían que lo que escuchaban, profundizando y
hallando el placer en hacer las actividades (Batalloso,
2016).
Huarte de San Juan (1529 – 1588), suscitó la importancia de
conocer a los estudiantes y reconocer y respetar sus discrepancias. En su obra:
“Examen de ingenios para las ciencias”, habla
de tres tipos de alumnos: Los pasivos o receptivos, los activos y los genios.
Es el originario en configurar el principio de ajustes, que tiene que ver con
conocer las capacidades, actitudes, intereses y motivaciones de los estudiantes
con el fin de concertar a las necesidades de la realidad. Se conoce como el
padre de la psicología diferencial y el estudio de la personalidad. Establece
la educación diferencial (Batalloso, 2016).
Juan
Comenio (1592-1670) Fue el precursor de la pedagogía moderna: En un contexto
lleno de inequidad social expuso un programa llamado pansofía: Educación para
todos. La enseñanza debía abarcar toda la vida del humano, pero se debía
constituir por grados regulando la educación. También opinaba que la escuela debía
centrarse no solo en la formación de la mente, sino de la persona como un todo,
lo que incluiría la educación moral y espiritual. Insistió en la necesidad de
personalizar la educación y respetar la integralidad de cada alumno facilitando
su aprendizaje. Propone la pedagogía habitual (Batalloso,
2016).
Blaise Pascal (1623-1622): Originó el valor que tiene la clasificación
inteligente y adecuada de la ocupación. Locke (1632-1704): Consideraba que la naturaleza
y talentos de los niños deben estudiarse como medio para la determinación de
sus capacidades para el aprendizaje. Rousseau (1712 – 1718): Articulo la
integración de los individuos en la comunidad; las exigencias de libertad del
ciudadano han de verse resguardadas a través de un contrato social ideal que
estipule la entrega total de cada asociado a la comunidad, de forma que su
extrema dependencia respecto de la ciudad lo libere de aquella que tiene
respecto de otros ciudadanos y de su egoísmo particular. La voluntad general
señala el acuerdo de las distintas voluntades particulares, por lo que en ella
se expresa la racionalidad que les es común, de modo que aquella dependencia se
convierte en la auténtica realización de la libertad del individuo, en cuanto
ser racional (Batalloso, 2016).
Immanuel Kant (1724 – 1804): estableció la
necesidad de un umbral moral como prioridad, el llamado imperioso categórico,
procedente de la razón humana en su inclinación práctica; en la moral, el hombre
debe actuar como si fuese libre, aunque no sea posible demostrar teóricamente
la existencia de esa libertad. El fundamento último de la moral procede de la
tendencia humana hacia ella, y tiene su origen en el carácter a su vez
neumónico del hombre (Batalloso, 2016). Johann Pestalozzi
(1746-1827): Propicio la transformación de la sociedad desde una educación
que encaminase a una formación integral del individuo, más que la mera
imposición de determinados contenidos, y que confiriera un extenso margen a la
iniciativa y capacidad de análisis del propio niño.
Karl
Marx (1818-1883): Buscaba enfocar al individuo con el máximo realismo. La
filosofía promete siempre la vida, el bienestar, la verdad, cosas totales y
perpetuas, pero jamás de hecho. El pensamiento filosófico es por lo tanto
escaso y debería ser eliminado. Al ser humano se halla más allá del pensar, se
le halla en lo real. Marx es materialista porque establece la
historia del pensamiento (super- estructura) con la historia del ser
(base). (Batalloso, 2016).
Antón Makarenko (1888-1939): La pedagogía es una
ciencia dialéctica que no admite dogma alguno.
Teleolegiocidad y dialéctica son la base del sistema educativo. El
objetivo de la educación: aseo, trabajos, estudios, una nueva vida y caridad
humana, viven en un país feliz donde no hay amo capitalista en el que la
persona pueda progresar y desarrollarse en medio de una actividad humana de
buen grado. Dewey (1896- 1952): La
escuela es vida, no preparación para la vida. Concibió la escuela como un espacio
de creación y meditación de prácticas principales de vida social que acepta el
desarrollo de una ciudadanía plena. (Batalloso, 2016).
En la
época contemporánea, Jean – Paul Sartre (1905 – 1980), consideraba que la razón ubica al
humano frente a la emergencia de elegir lo que será; ésta es la posición de la
libertad humana. Eligiendo su acción, el hombre se elige a sí mismo, pero no
elige su existencia, que le viene ya dada y es requisito de su elección; de
aquí la conocida máxima existencialista: “la existencia precede a la esencia”.
Por su lado, las epistemologías del sur se concentraban en
que el individuo aprendiera a interactuar en comunidad a través del buen vivir.
En conclusión, el propósito común de las diversas filosofías con la Orientación
escolar era auxiliar a vivir a las personas de manera fructífera (Batalloso, 2016). En el mundo, el comienzo de la Orientación
escolar nació en varios países, teniendo en cuenta la cosmovisión de las sociedades
y el tipo de hombre que deseaban formar (Ruiz y Gómez 2021), de esa misma
manera se instauró el propósito de la Orientación.
Por
ejemplo, cuando Bélgica implantó su primer instituto de psicología y pedagogía,
la intención del Orientador apuntaba a guiar a los individuos a encontrar la
felicidad y la máxima armonía resultante en toda la nación. En Alemania la
finalidad era formar personas con profundos conocimientos científicos que les
aprobara acceder a estudiar en la universidad profesiones que no necesariamente
fueran concernientes con las demandas de la sociedad o del mercado laboral. En
Francia el propósito fue formar a los profesionales que necesitaba el
Estado-nación (Peña, 2019).
Por otra parte, en América, Estados
Unidos se desplegaba como potencia y su interés frente a la Orientación se
acertaba en guiar a los jóvenes en la elección vocacional para el trabajo, esta
guianza al principio se hacía fuera de la escuela y se tenía relación inmediata
con las empresas, pero con el tiempo se fue integrando a la escuela (Ruiz,
2010). La Orientación en América Latina tiene un emisario de Europa y Estados
Unidos (Figueroa y Farnum, 2020). En países latinoamericanos, específicamente
en Ecuador, el interés de la Orientación está centrado en la formación en la
democracia y el bien vivir (Ormaza, 2016).
En Colombia la Orientación escolar
surgió con el propósito de apoyar a los estudiantes en su elección vocacional y
prevenir dificultades emocionales (Gutiérrez, Galindo y Vargas, 2020). En este
momento, la Orientación escolar colombiana es entendida por el Ministerio de
Educación Nacional como un servicio multifuncional garante de los derechos de
los niños, niñas y adolescentes (MEN, 2021), encaminados en cumplir los
objetivos de la agenda de desarrollo sostenible propuesta para el 2030. (ONU,
2015).
En los años veinte se emprende la
generalización sobre el uso de los términos en Orientación educativa vocacional
y se empiezan a desarrollar nuevos conceptos alrededor de ella. Para los años
60 el término vocación se remplaza por el concepto de carrera, considerada como
la continuidad de los roles de una persona a lo largo de toda la vida. En la
década de los noventa se vislumbra una tendencia hacia los programas
complacientes que piensan potenciar el autodesarrollo a lo largo de la vida.
(Bisquera, 2016).
La concepción de Orientación aborda diferentes términos
que habitualmente son confundidas entre sí y que Bisquerra recopila y aclara
(1998): Orientación Educativa, Proceso que se desarrolla dentro y
junto con el propio proceso educativo, competitivo y personal del ser humano,
en ningún caso como una intervención aislada. Es compromiso tanto del Orientador
educativo como de todos los agentes educativos y sociales ejecutar compendios
de prevención, promoción, desarrollo e intervención.
Intervención en Orientación
Educativa: Proceso de
ayuda, debe llegar a todas las
personas y no se encuentra delimitada en el espacio ni en el tiempo. Los
objetivos de la mediación Educativa son: Terapéutica, tiene el propósito de
intervenir en las problemáticas de la relación interpersonal y social, desde
una perspectiva correctiva. Preventiva,
media con el objetivo de evitar conflictos futuros. Desarrollo, intercede para
perfeccionar el crecimiento personal en todas sus dimensiones. Intervención
social, incluye las condiciones ambientales y contextuales del sujeto, ya que
estas situaciones influyen en su toma de decisiones y en su desarrollo personal
(Bisquerra, 1998).
Dentro de los
principales tipos de Orientación escolar según Molina (2002), se destacan: Orientación
escolar: Proceso de ayuda a los
educandos en los temas relacionados con
el estudio y la adaptación a la escuela. Orientación profesional: Proceso de ayuda en la elección
profesional, basado primordialmente en un discernimiento del sujeto y las
posibilidades del entorno. Orientación
personal: Proceso de ayuda en los problemas de índole personal.
Asesoramiento: Es una técnica dentro del proceso de la Orientación. Psicología
escolar: Expresión utilizada por los psicólogos para referirse principalmente
al modelo terapéutico en Orientación educativa.
El
concepto de Orientación es también definido por varios autores como proceso:
“Proceso de ayuda ofrecido al humano para que pueda resolver los problemas que
la vida le plantea. Dicha ayuda implica asesoramiento, tutela, y dirección, y
tiende a conseguir la plena madurez del sujeto”. (Roig, 1982). “Proceso de
ayuda, de carácter interactivo, orientado a la capacitación del sujeto para la
comprensión de sí mismo y del entorno, a fin de definir de modo autónomo y de
llevar a la práctica un proyecto de realización personal, en todos los ámbitos
de su vida”. (Ramos, Ballesteros y Sánchez, 1995).
También Ruiz (2010),
delimita la Orientación escolar como un proceso de aplicación tecnológica en
educación que consiste en usar principios de las ciencias sociales y humanas
para crear, implementar y evaluar programas que ayuden a los estudiantes y su
entorno a crecer y desarrollarse plenamente. Este proceso busca acompañar a las
personas de manera constante, tanto en lo personal como social, mediante
acciones preventivas y de apoyo basadas en fundamentos científicos y
filosóficos. En resumen, es una forma de ayudar a que cada alumno alcance su
autonomía y bienestar integral.
Algunos otros autores como Rodríguez, Gómez y Sánchez (1993), definen la
Orientación escolar como disciplina científica que reúne conocimientos útiles
para aplicar tecnología en la educación, usando principios teóricos que ayudan
a crear, llevar a cabo y evaluar programas diseñados para generar los cambios
necesarios en los estudiantes y su entorno. Todo esto con el objetivo de que
los alumnos puedan alcanzar su independencia y desarrollo completo, tanto en lo
personal como en lo social.
Por otra parte, los principales
enfoques teóricos de la Orientación escolar según Sanchiz (2008), pueden
agruparse en tres categorías:
En las teorías del counseling se engloban algunas de las más
transcendentales presunciones psicológicas que facilitan la comprensión e
interpretación del comportamiento humano y, por ende, el enfoque para la
mediación en Orientación educativa. Entre estas teorías cabe señalar las
siguientes:
El enfoque
de rasgos y factores se centra en la aplicación de la psicometría a la Orientación
educativa, con énfasis en el desarrollo del autoconocimiento, la aceptación
personal y el crecimiento emocional mediante herramientas de evaluación. La
tarea principal del Orientador consiste en realizar una evaluación exhaustiva y
un diagnóstico preciso, que incluye fases como el análisis de datos del sujeto
y su entorno, la síntesis para identificar capacidades y desajustes, y la
formulación de un pronóstico sobre el futuro comportamiento del individuo.
Por su
parte, el conductismo adopta una perspectiva centrada en el estudio y la
transformación de la conducta, aplicada al ámbito de la Orientación educativa.
El rol del Orientador implica identificar y modificar conductas problemáticas
mediante técnicas eficaces de modificación conductual, con el objetivo de
mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje del alumnado. Esta
aproximación conductista ve al estudiante como un agente pasivo en su
aprendizaje, dependiente del diseño instruccional del Orientador, y prioriza
estrategias para reforzar asociaciones estímulo-respuesta, como
discriminaciones, generalizaciones y encadenamientos automáticos de procedimientos
(Sanchiz, 2008).
Aprendizaje
social, enfoque
centrado en la aplicación del aprendizaje por imitación a fin de obtener
conductas de adaptación y éxito social. Cognitivismo, en
esta clase se engloban todas aquellas teorías que estudian cómo los hombres
procesan e interpretan la información. Teorías integradoras: Desde este enfoque se sostiene que un solo
método es escaso para la práctica de la Orientación educativa. Teorías del desarrollo humano: Abarca
todas las teorías interpretativas de la psicología progresiva del alumno, entre
las que cabe recalcar las siguientes:
Erikson y los estadios del ciclo vital del ser humano. Piaget y la
descripción del desarrollo cognitivo y moral. Kohlberg y la representación de
las fases o etapas del desarrollo moral del ser humano. Selman y los estadios
sobre el desarrollo interpersonal y social (Sanchiz, 2008).
Enfoques emergentes, entre estos enfoques cabe destacar
los siguientes: Teorías sistémicas: Entienden el centro educativo y la relación
con sus miembros como un sistema o conjunto organizado de elementos que interactúan
entre sí y con su ambiente para lograr objetivos comunes. Teorías
funcionalistas: Partiendo de la teoría de sistemas, instauran que el
centro educativo se constituye como un régimen social con relaciones eficaces o
disfuncionales. Teorías constructivistas:
Enfoques que manifiestan la importancia de la acción constructiva y
significativa en los aprendizajes del estudiante. Teorías de Aprendizaje Cooperativo: Enfoque asentado en
metodologías activas donde se asimila de manera cooperativa. Teorías de escuelas inclusivas:
Modelo de Orientación individualizado basado en la inclusión y la atención a la
diversidad (Sanchiz, 2008).
Por su parte, Ruiz (2010),
hace una clasificación diferente de los enfoques teóricos de la Orientación
Escolar, partiendo de la mediación del Orientador escolar: Enfoque Educativo: No existe Orientador como tal, es el catedrático el que lleva a
cabo los oficios de la Orientación. Se utiliza el currículo como medio para
realizar las tareas instruccionales. El docente solo procederá cuando se
descubra un problema. Enfoque
vocacional: Establece la necesidad de preparar a un estudiante para
ejecutar su rol de futuro ciudadano y trabajador productivo, ya que persigue
ayudar a los estudiantes a elegir una ocupación y tomar aquellas decisiones
educativas en concordancia con dicha elección.
Además, enfoque del asesoramiento: El Orientador
centra su actividad de forma exclusiva en el asesoramiento individual y grupal.
Su objetivo es que los estudiantes lo vean como un profesional que les ayudará
en sus problemas propios. El Orientador se mantiene al margen de las decisiones
y actividades educativas con el fin de no identificarse con ningún otro órgano
del equipo escolar. Enfoque de
ajuste/centrado en problemas: Este,
deriva del movimiento de salud mental y de la psicología del ajuste.
El
proceso de Orientación es remedial o accidental, prestando atención a aquellos
estudiantes que manifiestan algún problema o conductas desajustadas (Ruiz,
2010). Según Martínez (1998), “el
concepto de Orientación, sus funciones y el modo de planificarla fueron, desde
el comienzo, imprecisos, problemáticos y, con frecuencia, contradictorios”. Y
al parecer actualmente continúa así.
En la actualidad, la Orientación
escolar, puede avanzar en el camino de convertirse en ciencia si se articula al
paradigma (De acuerdo con Bunge 1988, el prototipo es un reconocimiento básico
del que parte el científico y en el que se incluyen tres elementos: El tipo o
naturaleza de los datos que interesan a la ciencia en cuestión. Los métodos
utilizados para obtenerlos y relacionarlos entre sí. Los objetivos últimos que
se pretenden alcanzar con la ciencia correspondiente). De una ciencia como la
psicología, la cual según (Bernad, 2015 p.13), “es una ciencia aplicada, dado
que la psicología aplicada se encarga de cambiar o mejorar los recursos de los
sujetos, bien sea ayudando a superar dificultades o problemas, perfeccionando
hábitos positivos de pensar, sentir, imaginar, comprender, comunicar”.
1.3 Contexto internacional, nacional y local
En Colombia, la evolución de la Orientación escolar se ha
dado dentro del marco de lo normativo y legal. El Decreto
3547 (MEN, 1954), en los umbrales de la Orientación escolar, creo seis Institutos
de Estudios Psicológicos y de Orientación Profesional. En 1955 (MEN) instauró
una oficina, para adelantar estudios concernientes a la organización del
Instituto de Estudios Psicológicos y de Orientación Profesional. El Decreto
1326 (MEN, 1958), reorganiza el Ministerio de Educación Nacional y de paso
cambia la designación anterior por “Centro de Psicotecnia y Orientación
Profesional”, dependiente de la Oficina de Planeamiento. En 1960 (MEN), se da
la denominación de: “Sección de Orientación Profesional”, adscrita a la
División de Servicios Técnicos.
Por medio Decreto
3157 (MEN, 1968), se cambia la denominación a “Sección de Orientación
Psicopedagogíca” bajo la División de Bienestar Educativo, con la finalidad de
estudiar, observar y proponer soluciones, en lo que respecta a la Orientación
psicopedagógica para establecimientos de educación, en colaboración con
entidades y organismos asesores del Ministerio de Educación Nacional. En el
Decreto 080 (MEN, 1974) se observa que es imprescindible ofrecer servicios de Orientación
y asesoría escolar en las corporaciones educativos. El mismo año se estableció
la Resolución 1084 (MEN, 1974), que reconoce la Orientación escolar y la
reglamenta como una función pedagógica: “Un servicio de Orientación y asesoría
escolar”.
La Resolución
2430 (MEN, 1974), define las funciones que se delegan al Orientador escolar
desde una línea técnico-operativa, con un marco de acción muy general que no da
cuenta de la labor particular que debe desempeñar el Orientador, lo cual genera
que el Orientador Escolar en Colombia interprete desde su formación disciplinar
la función y la particularice desde su saber propio.
En el Artículo 1°, se
dispone: “Para ejercer una mejor prestación de servicio de Orientación y
asesoría escolar, los establecimientos educativos oficiales contarán con un
asesor por cada 250 estudiantes”. Parámetro que nunca se ha reconocido y
cumplido en los establecimientos públicos, por el contrario, la sobre carga
laboral a la que es sometido el Orientador escolar afecta de forma dramática su
salud mental y capacidad de intervención positiva en su labor, ya que en varios
colegios la población atendida por los Orientadores sobre
pasa los 1.000 estudiantes atendidos.
El Decreto 1235 (MEN, 1982)
por el cual se implantan modificaciones a los Decretos 423, 179 y 174. El
artículo 2° establece: los docentes que desempeñen funciones de consejería y Orientación
de alumnos dedicaran la totalidad de la jornada laboral al cumplimiento de las
funciones propias de su cargo según los requerimientos del plan de estudios y
los manuales respectivos”. De igual manera, la Resolución
12712 del 21 de Julio de 1982, normaliza
la Orientación escolar para los niveles de educación Básica y Media Vocacional
y se estipulan las funciones de los docentes especialistas en esta área.
En
el Artículo 3°, se señala los programas que debe desenvolver el Orientador
escolar, uno de ellos es el programa de Orientación vocacional, el cuál
suministra información y prácticas, que le admitan al estudiante ejecutar un
análisis e interpretación adecuada de su progreso vocacional y de sus
expectativas educativas y ocupacionales, con miras a establecer elementos para
tomar decisiones vocacionales conscientes y responsables. En el Artículo
Séptimo, se establece que los profesionales que podrán ser nombrados Orientadores escolares son: Licenciados en ciencias de la
educación con especialidad en psicopedagogía o conserjería escolar,
profesionales magísteres en Orientación escolar y psicólogos suscritos en el
escalafón docente.
En el Artículo
8°, se rotulan los oficios del Orientador escolar, a fines a la Orientación
vocacional se resalta: “Participar en el planteamiento y ejecutar en forma
coordinada con los profesores, el programa de Orientación vocacional, acorde
con el plan de estudios del plantel educativo y orientar a los alumnos en la
toma de decisiones y aconsejar en la búsqueda de la información necesaria para
tal efecto”. En 1983 (MEN), reconoce la
Psicología como una profesión y se reglamenta su ejercicio en el país, en el
parágrafo del Artículo 11 se establecen la función de “Orientación y selección vocacional y profesional”.
La Resolución
13342 (MEN, 1982), en el Artículo 9o. Orientador escolar y consejero. El Orientador
escolar o consejero depende del rector del plantel. Y le concierne ser un
mediador para que los educandos y demás estamentos de la comunidad educativa
identifiquen sus características, necesidades personales y sociales y así
contribuir positivamente para que tomen sus decisiones de forma consciente y
responsablemente, creando así un ambiente que estimule el rendimiento escolar y
la realización personal.
Dicha resolución indica que son funciones del Orientador
escolar: participar en los comités
escolares en los que sea requerido. Participar en la planeación del currículo.
Planear y programar en colaboración con los coordinadores las actividades de su
dependencia, de acuerdo con los discernimientos establecidos por la dirección
del plantel. Regularizar su acción con los garantes de los demás servicios de
bienestar. Orientar y asesorar a docentes, estudiantes y padres de familia
sobre la interpretación y aplicación de la filosofía educativa del plantel.
Atender los casos de riesgos psicosociales que se presenten en el centro
formativo.
Transformar y llevar a cabo los programas de
indagación y Orientación vocacional. Acompañar a los docentes en la Orientación
de los estudiantes suministrándoles los percentiles y el material socio
gráfico. Programar y ejecutar acciones tendientes al mejoramiento del proceso
educativo. Realizar exploraciones tendientes al progreso del proceso
educativo Evaluar periódicamente las actividades programadas y ejecutadas y
presentar pertinentemente los informes al Rector del plantel. Responder
por el uso adecuado, sostenimiento y seguridad de los equipos y materiales bajo
su custodia. Cumplir las demás funciones que le sean asignadas de acuerdo con
la naturaleza del cargo (MEN, 1982).
El
Decreto 1002 (MEN, 1984), estableció el plan de estudios para la
educación preescolar, básica, primaria, secundaria y media vocacional de la
educación formal colombiana. El artículo 10° establece: “La Orientación
escolar debe facilitar a los alumnos la interpretación, integración y
proyección de sus experiencias en función de su desarrollo personal”. La Orientación
vocacional, como parte de la Orientación escolar se debe desarrollar a través
de todo el proceso educativo, facilitando al estudiante el conocimiento de sus
aptitudes para que pueda tomar decisiones responsables en el futuro. En este
momento parte de la labor del Orientador será atender estudiantes con
necesidades educativas especiales (NEE) y necesidades educativas transitorias
(NET).
La
ley 115 (MEN, 1994), por
medio de la cual se establece la ley general de educación. En el Artículo 4°, relacionada con los temas de calidad y
cubrimiento del servicio, se indica que el Estado deberá atender en forma
permanente los factores que favorecen la calidad y el mejoramiento de la
educación; especialmente velará por la cualificación y formación de los
educadores, la promoción docente, los recursos y métodos educativos, la
innovación e investigación educativa, la Orientación educativa y
profesional, la inspección y evaluación del proceso educativo.
En el
Artículo 7°, se establece a la familia como foco principal de la sociedad y
primer garante de la educación de los hijos, hasta la mayoría de edad o hasta
cuando sobrevenga cualquier otra clase o forma de independencia y le
corresponde: Buscar y recibir Orientación sobre
la educación de los hijos. En el Artículo 13°, se establecen las metas comunes
de todos los niveles de aprendizaje, y se enfatiza que es un objetivo
primordial de todos y cada uno de los niveles educativos el desarrollo integral
de los educandos mediante acciones dispuestas y enfocadas a: Desarrollar una sana sexualidad que promueva
el conocimiento de sí mismo y la autoestima, la construcción de la identidad
sexual dentro del respeto por la equidad de los sexos, la afectividad, el
respeto mutuo y prepararse para una vida familiar armónica y responsable.
Además, desarrollar acciones de Orientación escolar, profesional y
ocupacional.
En el Artículo 26°, se establecen indicaciones especificas en
lo que refiere al servicio especial de educación laboral, se indica que el
estudiante que haya cursado o validado todos los grados de la educación básica
podrá acceder al servicio especial de educación laboral proporcionado por
instituciones educativas o instituciones de capacitación laboral, en donde
podrá obtener el título en el arte u oficio o el certificado de competitividad
ocupacional correspondiente. Además, establece que el Ministerio de Educación
Nacional en coordinación con el Instituto Colombiano para el Fomento de la
Educación Superior, ICFES, el Servicio Nacional de Aprendizaje, SENA y el
sector productivo, establecerá un Sistema de Información y Orientación
profesional y ocupacional que apoye a la racionalización en la formación
de los recursos humanos, según los requerimientos del desarrollo nacional y
regional (MEN, 1994).
En el Artículo 31°, se indican las áreas fundamentales de la
educación media académica y establece que las instituciones educativas
constituirán la programación de tal manera que los estudiantes puedan
acrecentar, entre otros, en ciencias naturales, ciencias sociales, humanidades,
arte o lenguas extranjeras, de acuerdo con su vocación e intereses, como Orientación a la carrera que vayan a escoger
en la educación superior (MEN, 1994).
El Decreto 1860 (MEN, 1994), regula en parte la Ley 115 de 1994, en los aspectos
pedagógicos y organizativos generales. En el Decreto 1860, el Artículo 40
delimita el servicio de Orientación Estudiantil que
se presta en los planteles educativos que tendrá como objetivo general el de
favorecer al pleno desarrollo de la personalidad de los educandos. El Decreto
1850 (MEN, 2002), por
el cual se reglamenta la organización de la jornada escolar, la jornada laboral
de directivos docentes y docentes de los establecimientos educativos estatales
de educación formal.
Dicho
decreto, en el apartado 2 refiere sobre las actividades formativas de docentes
y directivos, en el Artículo 6, afronta el servicio de Orientación escolar
señalando que: “todos los directivos docentes y docentes deben brindar Orientación
a sus estudiantes, en forma grupal e individual, con el propósito de contribuir
a su formación integral, sin que la dirección de grupo implique para el docente
de educación básica secundaria y educación media una baja de su asignación
académica de veintidós (22) horas efectivas semanales. No obstante, para apoyar
el servicio de Orientación estudiantil, en cumplimiento del Artículo 40 del
Decreto 1860 de 1994, en las entidades territoriales certificadas podrán
asignar los actuales Orientadores escolares a las instituciones educativas, según
los criterios que defina el ministerio de Educación Nacional”.
En el
capítulo III, aborda el tema de la Jornada laboral de los docentes y de
directivos docentes, en el parágrafo 2°, hace referencia directa a los Orientadores escolares, indicando que: "cumplirán sus
funciones de apoyo al servicio de Orientación estudiantil conforme al horario
que les asigne el rector, el cual será como mínimo de ocho (8) horas diarias en
el establecimiento educativo”. Este Decreto fue recibido por los Orientadores como
una afrenta, ya que fue una muestra directa de menosprecio de su labor además
de generar inequidad en referencia con los docentes de aula que teniendo la
misma la labor se les reconocía realizar 6 horas presenciales y 2 no
presenciales. Mientras que al Orientador se le exigió realizar las 8 horas
presenciales.
Lo que género que muchos Orientadores que
defendían su posición como docentes Orientadores y en
exigencia del derecho a la igualdad cumplieran las 6 horas presenciales como
los demás compañeros docentes. Hecho que genero un estresante clima laboral
debido a las represarías por parte de algunos rectores al percibirlos como
revolucionarios al ejercer el legítimo derecho de la rebeldía.
Por otro lado, en línea a las políticas neoliberales en las que se hallan
relacionadas las políticas educativas en Colombia, prevalece la cobertura antes
que la calidad, por esta razón en este Decreto, se estableció que todos los
docentes eran Orientadores y que ellos podían practicar la función de los
Orientadores en su diario vivir con los estudiantes,
(afirmación que en la realidad no se aplica, ya que debido a la gran cantidad
de estudiantes que atiende el docente de aula, además de sus múltiples
responsabilidades no le queda espacio para ofrecer el tiempo que requiere la Orientación
personalizada). Atentando contra el derecho que tenían los estudiantes de
recibir un apoyo a sus necesidades más allá de la atención de primer nivel que
un docente de aula podía darle en medio del cumplimiento curricular (Orozco,
2018).
Es así, que este Decreto condeno a los Orientadores a su
extinción en Colombia, ya que con el argumento de que cualquier docente podía
orientar, el Orientador fue percibido como un profesional prescindible, el cual
respondiendo a las políticas de recorte de presupuesto y austeridad dejo de ser
contratado por el Ministerio Nacional de Educación. En conclusión, dicho
decreto desvalorizo profundamente al Orientador escolar y su labor. Como
resultados de la política de turno impuesta por tecnócratas de la educación que
desconocían la realidad de la escuela se evidencio: Aumento de los conflictos
de convivencia en la escuela: matoneo, barras bravas, consumo de psicoactivos,
acrecentamiento en las tasas de embarazo en adolescentes, falta de atención a
los estudiantes con Necesidades Educativas Especiales (NEE) y Necesidades
Educativas Transitorias (NET), con su correspondiente deterioro en el ámbito
académico entre otros.
En el 2002 (MEN), emitió el Decreto
Ley 1278, en este se expide el Estatuto de Profesionalización Docente. en el
Artículo 4°, establece la función docente y las actividades relacionadas con
este como: actividades curriculares no lectivas, el servicio de Orientación
estudiantil, la atención a la comunidad, en especial de padres de familia de
los alumnos; actividades de actualización y desarrollo pedagógico; actividades
de planeación y evaluación institucional; otras actividades formativas,
culturales y deportivas, contempladas en el proyecto educativo institucional; y
las actividades de dirección, planeación, coordinación, evaluación,
administración y programación relacionadas con el proceso educativo.
En el Artículo 5°, se establece que
los concisamente docentes igualmente son responsables de las actividades
curriculares no lectivas complementarias de la función docente de aula,
entendidas como: servicio de Orientación estudiantil y actividades vinculadas
con organismos o instituciones del sector que reincidan directa o
indirectamente en la educación. En el Artículo 6. también establece que los
directivos docentes desempeñaran las acciones de dirección, planeación,
coordinación, administración, Orientación y programación en las instituciones
educativas.
Por otra parte, teniendo en cuenta que en el momento de realizar la contratación de Orientadores escolares, se contratan profesionales de
diversas disciplinas las funciones que este realiza en su quehacer dependen de
su formación disciplinar y esto hace que no exista una deontología propia del
cargo, lo que genera falta de delimitación
propia de las funciones (No existe un colegio de Orientadores escolares que unifique criterios
epistemológicos, ontológicos y deontológicos como si lo tienen otras
profesiones) y esto a su vez provoca que se
recargue en funciones al Orientador situando toda serie de actividades
que no corresponden a las funciones de los Orientadores escolares y pueden enmarcarse en la categoría
de “Bienestar” y se asume en las comunidades educativas que corresponde al Orientador
escolar ejecutarlas (SED, 2021).
El Acuerdo 151 (MEN, 2010), formalizó la convocatoria 129, con la
cual se convocó a concurso abierto de méritos para abastecer los empleos
vacantes de docentes Orientadores en instituciones educativas oficiales de
entidades territoriales legalizadas en educación en Bogotá – Colombia. En el
Artículo 13°, se instituyeron las profesiones que se tendrían en cuenta en el
proceso de selección de los Orientadores
escolares: Profesionales
Licenciados: Licenciado en Orientación, solo o con cualquier énfasis. Licenciado
en psicología y pedagogía, solo o en cualquier énfasis. Licenciado en
psicopedagogía.
Cualquier licenciado que posea título de posgrado en Orientación
escolar, Orientación educativa, psicopedagogía, psicología educativa u otro
título afín a la naturaleza académica de la Orientación escolar, de conformidad
con el perfil, en todos los componentes de las competencias funcionales y
comportamentales definidos en el presente acuerdo. También profesionales con
título en: Psicología, psicopedagogía, trabajo social, terapia ocupacional,
sociología con estudios de postgrado en Orientación escolar.
El
Decreto 1965 que reglamenta la ley 1620 (MEN, 2013),
asigna a los Orientadores escolares, las siguientes funciones: Realizar acciones tendientes a favorecer en
el educando el desarrollo equilibrado y armónico de sus habilidades para: La
toma de decisiones, la adquisición de criterios, el trabajo en equipo, la
administración eficiente del tiempo, la asunción de responsabilidades, la
solución de conflictos y problemas, la comunicación, negociación y
participación en la comunidad educativa y la sistematización de los casos
atendidos al Sistema de Alerta (SED, 2018).
También son responsables de las actividades
curriculares no lectivas complementarias dentro del marco del Proyecto
Educativo Institucional, tales como: Atención a la comunidad, sobre todo a los
padres y quienes cuidan a los estudiantes, además de hacer actividades para
mejorar la enseñanza, investigar temas pedagógicos, tener juntas de profesores
y apoyar otras actividades educativas, culturales y deportivas en las escuelas
oficiales. También incluye colaborar con organizaciones que tengan relación
directa o indirecta con la educación (MEN,
2013).
Además del desarrollo de funciones de Orientación,
el Ministerio de Educación Nacional, requiere que el Orientador Escolar, apoye
el desarrollo de las siguientes competencias funcionales: Directivas - Planeación y organización,
construcción de clima escolar. Académicas - Diagnóstico y Orientación de
estudiantes, profesores y directivos. Comunitarias - Convivencia en el contexto
institucional. Comportamentales -
Liderazgo y motivación al logro, sensibilidad interpersonal, comunicación
asertiva, trabajo en equipo, negociación y mediación (MEN., 2022).
Aparte de las ya mencionadas funciones y
competencias que se espera desarrolle el Orientador escolar, de acuerdo con
Morales (2014) también existe una serie de no funciones que absorben gran
cantidad de tiempo en el desarrollo de su labor, tales como: Repartir
refrigerios, estar pendiente de rutas escolares, actividades sociales de la
comunidad educativa, atención al servicio social, acompañamiento al proceso de
pruebas de evaluación superior (SABER), atención a accidentes escolares. Dichas
funciones comprimen significativamente su tiempo de efectividad, en labores
como evaluación, canalización y apoyo en el diseño de programas con fines
correctivos, en niños con problemas de desarrollo psicológico y con problemas
de aprendizaje y aplicación de pruebas psicométricas que contribuyan a la Orientación
vocacional de los educandos.
De acuerdo con la revista de investigación
OrientAcción, la mayoría de trabajo que realizan los Orientadores Escolares está relacionada con las principales
necesidades psicosociales que se priorizan en las instituciones escolares
colombianas, las cuales son: Bajo rendimiento académico: 86%, conflictos de
convivencia: 73%, conductas psicológicas irregulares: 43%, necesidades
educativas diferenciales: 40% (Brunal, 2018). Dichas necesidades son atendidas
por los Orientadores escolares a través de técnicas de consultoría
y consejería personalizadas, en las que se trabaja de manera articulada con los
maestros, padres y/o cuidadores y en caso de ser necesario los casos son
remitidos a instituciones de apoyo profesional.
Otra de las tareas, que lleva a cabo el Orientador
escolar, son talleres con la comunidad educativa (Padres, docentes,
estudiante), con el propósito de hacer promoción y prevención de conductas de
riesgo. En casos excepcionales, algunos Orientadores Escolares, desarrollan actividades de
investigación, teniendo en cuenta la privilegiada posición de su labor, que les
permite acceder a gran información por parte de toda la comunidad educativa,
acercándolos a las realidades Institucionales, las cuales puede explorar,
analizar, transformar e impactar positivamente (Borja y Cols, 2019).
En el año 2022, el Ministerio de Educación
Nacional expide la resolución Resolución 3842, en esta
se realizan modificaciones del perfil profesional de los Orientadores escolares, con el propósito de buscar que la
formación profesional sea más idónea al rol del Orientador escolar colombiano.
Entre los principales ajustes que se realizan se encuentra la exclusión
educadores especiales y profesionales en áreas de salud a excepción de terapia
ocupacional. Se abrió la convocatoria a profesionales sin licenciatura con
formación en: psicología, terapias psicosociales, desarrollo familiar, trabajo
social y profesionales en cualquier área con posgrado en psicopedagogía,
psicología educativa. Orientación educativa, desarrollo humano y áreas afines.
Cabe aclarar que los Orientadores escolares contratados anteriormente,
independiente de su formación profesional y de la nueva reestructuración en la
contratación, continúan ejerciendo su labor en las instituciones públicas.
Justamente, dicha interdisciplinaridad ha sido
un tema de múltiples reflexiones tanto en mesas, locales, distritales y
nacional, donde se agrupan los Orientadores
escolares, con el fin de discutir
y construir acerca del rol y sentir de la Orientación en Colombia
(Borja,2018). Uno de los
transcendentales temas de discusión ha sido, si el ejercicio de la Orientación
se debe llevar a cabo por el profesional formado específicamente para ello, el
cuál es el licenciado en Orientación y el licenciado en psicología y pedagogía,
o si se continua con el modelo actual, en el que los profesionales
anteriormente mencionados desarrollan la labor de Orientación aún, cuando sus
conocimientos en pedagogía sean genéricos y en lo referente a la praxis de la Orientación
escolar sean escasos (Borja y Cols, 2019).
La crítica que se realiza a dichos
profesionales es que, en ocasiones al tener formación profesional distante al
ejercicio propio de la Orientación escolar, al desarrollar su labor puede
concentrarse en intervenciones terapéuticas desde el enfoque clínico, dejando
de lado la acción pedagógica. Por otro lado, teniendo en cuenta que la labor
del Orientador escolar tiene que ver con la prevención, atención e intervención
de primer nivel en lo que refiere a necesidades biopsicosociales, se hace
necesario la mediación de diversas disciplinas. Es ahí donde se cuestiona la
falta de un modelo de Orientación escolar propio en Colombia, especialmente
cuando un experto, cualquiera sea su disciplina debe dar respuesta a diversas
circunstancias problemáticas que van más allá de su línea de formación
profesional y su propia experticia.
La Orientación escolar, es una función social,
que se desarrolla dentro del sistema educativo en Colombia la cual no se
desarrolla exclusivamente por el profesional en psicología, sino que además
confluyen profesionales, de diversas disciplinas, especialmente las sociales,
humanas y de la salud, tales como: Licenciado en Psicología y Pedagogía,
Trabajador Social, Sociólogo, Terapeuta Ocupacional, Fonoaudiólogo, Trabajador
Social y Educadores Especiales (MEN, 2022).
Justamente, dicha interdisciplinaridad ha sido un tema de múltiples reflexiones
tanto en mesas, locales, distritales y nacional, donde se agrupan los Orientadores escolares, con el fin de discutir y construir
acerca del rol y sentir de la Orientación en Colombia (Borja y Cols, 2018).
Uno de
los principales temas de discusión ha sido si la acción de la Orientación se
debe llevar a cabo por el profesional formado específicamente para ello, el
cuál es el Licenciado en psicología y pedagogía, o si se continua con el modelo
actual, en el que los profesionales anteriormente mencionados desarrollan la
labor de Orientación escolar, aun cuando sus conocimientos en pedagogía sean
muy básicos y en ocasiones insuficientes.
La
crítica que se realiza a dichos profesionales es que en ocasiones al venir del
campo de la salud la labor puede centrarse en intervenciones terapéuticas desde
el enfoque clínico, dejando de lado la acción pedagógica. Por otro lado,
teniendo en cuenta que la labor del Orientador escolar tiene que ver con la
prevención, atención e intervención de primer nivel en lo que refiere a
necesidades psicosociales, se hace necesario la intervención de diversas
disciplinas de las cuales los Orientadores
escolares no tienen formación
(Borja y Cols, 2019).
Es ahí donde se cuestionan los modelos
actuales de Orientación escolar, entre los que se encuentran: El modelo
psicométrico, en este El Orientador escolar aplica instrumentos generando un
diagnóstico para programar una intervención. Modelo clínico – médico: Este se
basa en el diagnóstico y pronostico, el Orientador determina la intervención
basada en la experiencia clínica. Modelo humanista: en este, la Orientación
escolar se considera un proceso que ayuda al educando a través de relaciones
humanas positivas. Modelo Histórico o Vocacional: El Orientador diagnóstico y analiza
las capacidades de las personas ante la elección vocacional o personal
(Rodríguez y Cols, 1993).
Modelos
contemporáneos de Orientación escolar: Se centra en las instituciones
educativas, el propósito es la reconstrucción social y facilita el desarrollo
personal. Modelo directivo y no directivo: En este modelo el Orientador
escolar, dirige al estudiante en la toma de decisiones, se asume el educando
como sujeto pasivo. El modelo no directivo se centra en los estudiantes, el
desarrollo de la Orientación se centra en la personalidad del educando, el Orientador
se muestra cálido y da libertad para que el educando exprese sus sentimientos,
la relación no está sujeta a ningún tipo de coerción o presión. Modelo de
intervención individual. (Modelo de
counseling): Se desarrollan dos perspectivas: Vocacional, fomenta la
personalización de la educación vocacional. Hace uso de instrumentos de
diagnóstico y se implementa intervención de acuerdo con los resultados
conseguidos. Terapéutico: Intervención centrada en el estudiante. Sustituye el
diagnóstico por la entrevista como método de recolección de información
(Rodríguez y Cols, 1993).
En
la actualidad, el Ministerio Nacional de Educación, no tiene definido un modelo
de Orientación colombiano. Tampoco el carácter epistemológico, ontológico y
deontológico, de la Orientación escolar lo que genera que cada Orientador
desempeñe su labor desde los modelos o enfoques de su propia disciplina. Sin
embargo, como resultado de investigaciones propias realizadas por los Orientadores escolares colombianos, se ha aportado al
Ministerio un Plan Nacional de Orientación Escolar (MEN, 2023), que tiene como
propósito dar unas directrices genéricas a la labor del Orientador escolar y
abrir el camino hacia la construcción de un modelo de Orientación escolar
propio de Colombia.
También
otros Orientadores colombianos, se han articulado con otros Orientadores escolares latinoamericanos y han propuesto un
modelo de Orientación escolar latinoamericano (Brunal, 2018), la Orientación escolar de acuerdo con este modelo latinoamericano
es abordada a partir de un enfoque sociocrítico humanista, en este sentido no
debe ser una Orientación que no solo se limite a orientar para la vida
académica-laboral, sino que debe orientar para la vida misma.
En este modelo
se entiende la Orientación educativa, como campo interdisciplinario de las
ciencias humanas (Ciencias de la Educación: Pedagogía,
psicopedagogía), Ciencias sociales (Sociología, trabajo
social), Ciencias de la salud: (Psicología,
terapias del lenguaje / ocupacional), cuyo objetivo principal y objeto de
estudio, consiste en la asesoría pedagógica crítica al fenómeno
axiológico-existencial fundamental: “Búsqueda de Sentido de Vida y Buen Vivir”.
La Orientación de acuerdo con la Revista latinoamericana
OrientAcción (2018), desde un enfoque humanista, tiene en cuenta la escala de
necesidades humanas propuestas por Max-Neef (1993).
La Orientación para la vida, propuesto por el
modelo latinoamericano (Brunal, 2018) se define como un proceso de apoyo
educativo que busca ayudar a las personas a cumplir sus valores y necesidades
más profundas, como identidad, participación, creatividad, libertad y
protección. Se basa en actuar, reflexionar y actuar de nuevo, valorando la
diversidad humana. Trabaja en el desarrollo integral de cada persona para
fomentar una convivencia positiva y activa, usando habilidades sociales como el
liderazgo empático y la comunicación asertiva para lograr relaciones humanas
basadas en el respeto y la solidaridad.
En la
actualidad, ningún teórico define la Orientación escolar como ciencia., debido
a que en la Orientación confluyen diversas disciplinas profesionales, se
dificulta la conceptualización en un paradigma y de un enfoque metodológico ya
que por su naturaleza pluralista puede ser abordada desde diversos modelos,
enfoques y hasta de una forma ecléctica. Según Kuhn (1970), existen unas
características sociológicas de las comunidades científicas, que permiten que
progrese una ciencia, para esto, se requiere pasar por las siguientes etapas:
Preciencia, ciencia normal, crisis, revolución.
En este
sentido, la Orientación escolar se encuentra en la fase de Preciencia, para que
pueda evolucionar a una ciencia madura requiere estructurarse y llegar a
acuerdos que den como resultado un paradigma, que provea supuestos teóricos
generales, leyes y técnicas que adopten toda la comunidad de Orientadores Escolares. En la preciencia, existen continuos
debates, pero no hay acuerdos en lo fundamental. Existen tantas teorías como
profesionales en el campo y cada teoría inicia de nuevo de ceros, justificando
su propio enfoque (Kuhn, 1970). La Orientación escolar, al no ser reconocida en
la actualidad como ciencia a falta de un paradigma, se desarrolla a partir de
modelos y/o enfoques. Para Kuhn (1970), se habla de modelo cuando se tiene un
ideal o referente de cómo debe ser algo.
Específicamente en Colombia, las
estrategias, prácticas, enfoques y modelos que los Orientadores escolares desarrollan en su quehacer
cotidiano, se realizan en la mayoría de los casos desde percepciones
individuales, a falta de un colegio de Orientadores escolares que dé cuenta del carácter
epistemológico, ontológico y ético de la Orientación escolar (con el que si
cuentan otras profesiones). Dichas
experiencias y prácticas metodológicas que se caracterizan por un
enriquecimiento significativo en la construcción de nuevos saberes en lo que
refiere al campo de la Orientación escolar, en muchas ocasiones no trascienden
a la sistematización, socialización y transformación positiva de su quehacer
por las siguientes razones mencionadas por Borja y Cols (2019):
Deficiencia en la formación de los Orientadores : A
pesar de que los Orientadores escolares en ejercicio cuentan con formación
diversa en ciencias de la educación (Psicopedagogía) la salud (psicología,
terapia del lenguaje, terapia ocupacional) y las ciencias sociales (trabajo
social) en niveles de pregrado y postgrado; dicha formación no se hace
manifiesta en su capital discursivo analítico y/o metodológico frente a las
situaciones sociales a las que debe enfrentarse en su trabajo cotidiano.
Las
intervenciones típicas de los Orientadores
se caracterizan por una
racionalidad instrumental operacionalizada en la categoría conceptual:
“remisión” la cual obedece a la necesidad de “transferir el caso” a otros
profesionales de sectores gubernamentales y no gubernamentales principalmente
del sector protección especial (Comisarías de familia, Fiscalía, ICBF) y Salud.
Dichas remisiones se reglamentan bajo “rutas y protocolos estandarizados” que
en la mayoría de las ocasiones no son efectivas al no ser atendidas de manera
oportuna debido a la disfuncionalidad institucional que caracteriza la
burocracia gubernamental (Borja y Cols, 2019).
Dicho instrumentalismo de la labor Orientadora impide la
trascendencia de la misma, al no dar espacio para la comprensión y análisis de
las problemáticas biopsicosociales atendidas, centrando el trabajo de la Orientación
a una acción inmediata pero limitada, que no posibilita la investigación en
estudios sistemáticos y científicos de los complejos fenómenos sociales que
aborda el Orientador escolar. En resumen, el instrumentalismo típico del campo
desdibuja la identidad profesional del campo redundando en su bajo
empoderamiento y posicionamiento (Borja y Cols, 2019).
Funciones y No
Funciones: Debido a que en el momento de realizar la
contratación de Orientadores , se
contratan profesionales de diversas disciplinas las funciones que este realiza
en su quehacer dependen de su formación disciplinar y esto hace que no exista
una deontología propia del cargo, lo que genera falta de delimitación propia de las funciones (No
existe un Colegio de Orientadores que unifique criterios Epistemológicos,
Ontológicos y Deontológicos como si lo tienen otras profesiones) y esto a su
vez produce que se sobre cargue en
funciones al Orientador colocando toda serie de actividades que puedan
enmarcarse con el rótulo de “Bienestar” (Borja y Cols, 2019).
Prevención hacia el rigor
metodológico de la Orientación: La
investigación no es percibida como una práctica necesaria y cotidiana. Falta precisión en la elaboración conceptual,
construcción y sistematización
documental de las prácticas pedagógicas de los Orientadores escolares, no hay publicaciones que aborden un
modelo propio de la Orientación escolar colombiana, existen modelos
psicológicos que son adaptados a la Orientación escolar. Además, El “Método
Científico” es percibido en la mayoría de los Orientadores escolares como la única opción de hacer
investigación válida desconociendo y/o desconfiando en otros modelos y técnicas
cualitativos que comienzan a ser utilizados actualmente (Borja y Cols, 2019).
Falta de consensos epistemológicos, ontológicos y
deontológicos de la Orientación escolar colombiana: El campo de la Orientación educativa en al ámbito escolar ,
a pesar de sus múltiples y frecuentes espacios de discusión (mesas locales y
distritales de participación), no ha llegado a construir consensos
Epistemológicos, Ontológicos y Deontológicos, en parte debido a la preocupación inmediatista de la gran
mayoría de los profesionales que lo conforman, por discutir incesante y
repetidamente acerca de aspectos laborales tales como jornadas de trabajo,
incentivos laborales lo cual obviamente
reviste mucha importancia, pero que obedece a factores políticos laborales de
los cuales los Orientadores escolares
no tienen directa incidencia a excepción
de lo que se discute en las mesas de negociación a través del sindicato
de Orientadores . Por otra parte, cuando
se convoca a discutir sobre aspectos epistemológicos y deontológicos, solo
pequeños grupos responden a ello (Borja y Cols, 2019).
Todas estas situaciones,
explican la carencia de conceptualización y metodologías unificadas de la Orientación
escolar colombiana, lo cual aleja el campo de la Orientación, de una necesaria
profesionalización basada en la investigación social y pedagógica que incidiría
significativamente en un mejor posicionamiento y empoderamiento científico y profesional
de la Orientación escolar que redunde en el beneficio de las comunidades que
atiende el Orientador escolar.
El plan nacional de Orientación
escolar (MEN, 2023), realizado por Orientadores
escolares colombianos expertos y
abalado por el Ministerio de Educación Nacional, establece líneas de acción de
la labor del Orientador escolar articulado a sus funciones y además enfatiza en
la importancia de la formación continua y actualizada de los Orientadores escolares, para ello es indispensable no solo
contar con cursos de formación continua dictados por profesionales externos.
sino además tener en cuenta la experticia de los profesionales que se
desempeñan como Orientadores escolares dentro de las instituciones de
educación pública, con el propósito de que los Orientadores aprendan de otros Orientadores , para ello se hace necesario apoyar en la
sistematización de experiencias pedagógicas y en el patrocinio de cursos de
formación continua, sin embargo en la actualidad las siguientes dificultades
intervienen en la sistematización de experiencias y la formación continua de
los Orientadores escolares:
Ambiente laboral conflictivo: El conflicto laboral de los Orientadores escolares radica más que en lo laboral, en una
búsqueda de sentido del campo frente a la impotencia, angustia y frustración
personal que genera darse cuenta que no se puede dar solución a los problemas
sociales complejos y trascendentales que les son remitidos al interior de
sistema educativo.
En
lo laboral propiamente dicho, la institucionalidad representada en sus directivas y familias no duda en reclamar
intervenciones contundentes o por lo menos sistematizadas y documentadas, de
las intervenciones en casos específicos a lo cual la respuesta típica de los Orientadores se
encuentra sustentada en la dificultad y pobreza en los recursos institucionales
elementales (computadores, conexiones Web, papelería, espacios apropiados etc.)
asignado a dicho trabajo. Sumada a esta realidad se encuentran los pocos o
faltantes instrumentos para realizar dicha sistematización de la información
que acostumbran los Orientadores en su trabajo cotidiano y la alta dispersión
del desarrollo de sus funciones (Borja y Cols, 2019). Además, que no se abren
espacios de formación dentro de la jornada laboral.
Políticas públicas generadas desde el modelo
socioeconómico neoliberal: Las políticas públicas son guiadas por
acuerdos que se realizan con el BMI y el FMI, para ellos lo más importante es
demostrar cobertura, aunque esto sacrifique calidad. Desde este modelo la
educación es vista como un servicio y no un derecho, por lo tanto, lo
importante es garantizar el ingreso al “servicio” de la educación a la mayoría
de la población, pero no se generan estrategias que garanticen en los
estudiantes el desarrollo de pensamiento crítico que les posibilite la
transformación social. Por el contrario, la formación se centra en un modelo
industrial de producción interesado en que los estudiantes se conviertan en
mano de obra barata que favorezca el sistema capitalista (Borja y Cols, 2019).
Normas y leyes Instrumentalizadoras: Las normas y leyes que dirigen la labor de los Orientadores , están enfocadas en un hacer
instrumentalizado, que se destaca en la acción por la acción diaria sin mayor
trascendencia. Esta dificultad se genera principalmente porque las personas que
son contratadas para establecer las normas y leyes que tienen que ver con el
hacer de los Orientadores , son
generalmente, tecnócratas que desconocen el hacer real de la escuela por no
estar inmersos en ella y desde la distancia establecen dichas directrices, las
cuales serían más efectivas, si se tuvieran en cuenta a los Orientadores en la
construcción de las mismas, ya que son ellos quienes poseen el conocimiento de
su labor gracias a su experticia profesional (Borja y Cols, 2019).
Sobrecarga
laboral: Parámetros de atención superiores a
lo establecido por la norma. Delors (1996) en su informe a la UNESCO menciona:
“La educación encierra un tesoro: Sería necesario que hubiera Orientadores profesionales disponibles para facilitar la
elección del ámbito de estudios, diagnosticar las necesidades de aprendizaje y
contribuir a resolver los problemas sociales de algunos alumnos”.
División de género inequitativa del trabajo: La labor de la Orientación es desarrollada, de acuerdo con
datos de nómina de Bogotá (SED, 2018), en un porcentaje aproximado del 70% de
mujeres. Teniendo en cuenta que Colombia, sigue teniendo una cultura
mayoritariamente patriarcal, en un alto porcentaje las mujeres tienen que
asumir labores propias de la ética del cuidado, lo que hace que la economía del
cuidado doméstico las absorba, dejando poco tiempo para trabajos académicos
como la investigación formal.
En la
actualidad, la Orientación escolar colombiana es entendida por el Ministerio de
Educación Nacional como un servicio multifuncional garante de los derechos de
los niños, niñas y adolescentes (MEN, 2021), encaminados en cumplir los
objetivos de la agenda de desarrollo sostenible propuesta para el 2030. (ONU,
2015). A nivel mundial, hoy en día los
cambios generados por la globalización han impactado también en la escuela
(Roa, 2005) y exige currículos multiculturales,
conocimientos en nuevas tecnologías y movilidades internacionales para
formar competencias globales, lo que ha generado nuevas realidades y
necesidades que no permiten en la actualidad no tomar la postura inicial de la Orientación
escolar, inclinada a responder la pregunta de ¿Qué tipo de persona se desea
formar? sino que ahora la pregunta que debe responder es ¿Cómo atender de
manera idónea las necesidades multidimensionales de las diversas personas que
constituyen la escuela en la actualidad?
Frente a
esta inquietud, a nivel internacional, diversos organismos han estudiado la
relación de las necesidades actuales de los educandos y la formación de los
educadores para dar respuesta idónea a dichas necesidades. UNESCO, UNICEF y
CEPAL (2022), reconocen la educación como el medio para disminuir brechas de
inequidad y aportar a la justicia social, destacando la importancia de apoyar
políticas públicas inclusivas y el fortalecimiento de la formación
multidisciplinaria de los docentes, aportando en la mirada interdisciplinaria
en los procesos formativos inclusivos, garantizando ambientes educativos
armónicos, saludables, seguros y respetuosos de la diferencia.
En
Colombia actualmente, no existe un modelo de Orientación escolar establecido
por el Ministerio de Educación Nacional (MEN), que es el encargado de
establecer las directrices del ejercicio laboral de los Orientadores escolares, ya que al entender la Orientación
escolar como servicio asigna múltiples funciones y se espera que el Orientador
realice una contención de primer grado y active protocolos en el momento de
identificar riesgos psicosociales en los estudiantes (SED, 2018).
Además, la
Orientación escolar en Colombia, se enmarca en un modelo político, económico y
social: capitalista neoliberal, por tal razón la Orientación educativa se
comprende como un servicio en el cual las funciones del Orientador escolar se
enmarcan en dar cumplimiento a tareas y
labores cotidianas, además del cumplimiento a las no funciones (S.E.D., 2021),
que se les asigna por parte de las directivas institucionales, limitando de esta manera su accionar e impidiendo que por falta de tiempo
puedan dedicarse al desarrollo de
acciones humanas trascendentes como la investigación (Arendt, 2010).
Esta
situación, puede considerarse una
pérdida significativa de aportes que contribuyan en la construcción de nuevo conocimiento,
teniendo en cuenta que el Orientador escolar, al tener contacto permanente con
toda la comunidad educativa: Directivos, docentes, padres de familia,
estudiantes, y otras instituciones de apoyo en la comunidad, adquiere una
visión global e integrada de las realidades institucionales, comunitarias,
ambientales y contextuales en las que se
encuentra inmerso, permitiéndole identificar necesidades y generar posibles
estrategias de solución a estas, aportando conocimientos significativos que
pueden ser tenidos en cuenta en la construcción de políticas públicas que se
dirijan a la prevención y atención de las necesidades psicosociales
identificadas en el contexto propio. (Borja, Brunal y Osorio, 2019).
El hecho
que el MEN, no de relevancia al rol del Orientador escolar más allá de un
servicio, genera que a los Orientadores qué ingresan a las instituciones educativas y
aquellos que están ejerciendo, no se les contextualice en los enfoques
epistemológicos, pedagógicos y sociales, propios de la Orientación escolar, en
parte porque en la actualidad no son claros, ni están definidos (Roque, 2011).
Esta situación, genera que en el momento que ingresan los Orientadores escolares a las instituciones educativas a
desarrollar la labor de la Orientación escolar, se evidencie desconocimiento en
lo referente al carácter epistemológico de la Orientación y al modo de accionar
de esta labor en su contexto (Borja y Cols, 2019), por esta razón los Orientadores escolares desarrollan su labor a partir de los
aportes teóricos de las disciplinas propias de formación, pero en algunos casos
se ven abocados a atender situaciones que van más allá de sus abordajes
teóricos y prácticos y al sentirse sin herramientas de acompañamiento asertivo
en ocasiones realizan intervenciones a partir de sus dogmas y creencias
personales, colocándolos en riesgo de acarrear consecuencias disciplinarias,
civiles y penales que puede conllevar el no ejercer desde los parámetros
legales su labor.
En Colombia, en algunas
ocasiones los Orientadores escolares, intervienen a partir de
creencias y/o dogmas personales, distantes de un intervenir ético y
profesional sin tomar en cuenta lo dispuesto por la Sentencia T-662
(Corte Constitucional, 1994) y el código ético del servidor público en cuanto a
la exigencia de mantener el carácter laico institucional, a través de asumir
una posición neutral frente a creencias religiosas, disposición
establecida y exigida al funcionario público (Departamento Administrativo
de la Función Pública, 2019), teniendo en cuenta que dicha falta de
neutralidad, puede trasgredir a los educandos y generar consecuencias en
el campo legal para los Orientadores escolares y, con ello, exponerse a delitos de
tipo fiscal, penal, disciplinario y civil, además de generar
implicaciones negativas de tipo ético y psicológico en los
educandos.
Actualmente, en Colombia
se han registrado casos que evidencian las consecuencias penales del
desconocimiento de las funciones y la intervención del Orientador escolar a
partir de dogmas personales, sin considerar la legislación vigente y de los
Derechos Humanos Integrales e Inclusivos (O.N.U., 2015). Ejemplo de lo
anterior, es el caso del estudiante menor de edad de institución educativa en
Bogotá-Colombia, que al manifestar una Orientación sexual diferente a la heteronormativa,
fue discriminado por sus compañeros, las directivas de la institución y
la Orientadora escolar, quienes no generaron acciones acordes a la línea de sus
derechos, especialmente a los referentes al enfoque de género y diversidad, y
que participaron en actos de
discriminación como si se tratara de una enfermedad o pecado, lo que
culmino con el suicidio del estudiante, generando que la Orientadora escolar y
la rectora enfrentaran consecuencias penales establecidas en la Sentencia T-478
(Corte Constitucional, 2015).
En
ocasiones, los Orientadores escolares por desconocimiento del marco legal
en el que se encuentra inmersa su labor y en otros momentos porque
deliberadamente deciden oponerse conscientemente a dicha legislación,
argumentando que las directrices van en contra de su propia conciencia, pasan
por alto sus responsabilidades profesionales y legales. Tal es el caso en lo
que se refiere a situaciones relacionadas con la Interrupción Voluntaria del
Embarazo (I.V.E.) en menores de edad, situación reglamentada en Colombia según
Sentencia C-355/06, al considerarse violación las relaciones sexuales
sostenidas con un menor de 14 años y permitir frente a dicha situación la
interrupción del embarazo (Corte Constitucional de Colombia, 2006).
Frente a
estas circunstancias, algunos Orientadores
manifiestan ser objetores de
conciencia, oponiéndose a este derecho que tienen las estudiantes y en
ocasiones intervienen desde el dogma personal, generando sentimientos de culpa
en los educandos y pasando por alto el debido proceso, al no remitir el caso a
las instituciones pertinentes para que le den la información a la que tienen
derecho frente a la I.V.E., ignorando qué está acción entra en extralimitación
de funciones, omisión y negligencia, y que acarrea consecuencias de tipo civil y penales.
Con base en los
ejemplos, se evidencia intervenciones de Orientadores escolares colombianos guiadas por criterios
personales dogmáticos sin Orientación científica y ética (MEN, 2013 y el
Departamento Administrativo de la Función pública, 2019), asumiendo posiciones
personales que distan de su perfil profesional, sin atender o recurrir a la
formación profesional que tienen, porque en ocasiones esta no ofrece elementos
teóricos y prácticos, suficientes para abordar de manera holística dichas
situaciones.
Por ello, se hace
necesario que dentro del marco formativo establecido por el Plan Nacional de Orientación
(MEN, 2021), en el que se visibiliza la necesidad de formación profesional
continua de los Orientadores escolares, para que puedan obtener
conocimientos actualizados que les brinden elementos teóricos y prácticos para
atender las necesidades multidimensionales de los educandos.
En este sentido, las
observaciones realizadas en las redes de investigación de los Orientadores escolares a nivel nacional (Borja, 2018), han
evidenciado la importancia de la implementación de programas de formación
continua, dirigidos a los Orientadores escolares colombianos, que aporten elementos
prácticos y teóricos multidisciplinarios, favoreciendo la comprensión holística
de las realidades de las comunidades educativas en las que se encuentran
inmersos, posibilitando la atención integral, oportuna e idónea de los Orientadores escolares en la atención de las necesidades
psicosociales de las comunidades en las que se encuentran inmersos. Sin
embargo, actualmente, aunque se evidencia dicha necesidad, aún no se ha
diseñado una propuesta que permita la formación continua multidisciplinar que
requieren los Orientadores escolares colombianos.
Por lo anterior, es prioritario que el Orientador
escolar cuente con elementos teóricos multidisciplinarios que le permitan
ampliar la cosmovisión y brindar orientaciones que no estén determinadas por la
propia subjetividad; sino que tengan en cuenta habilidades sociales como la
empatía, alteridad, inclusión, reconocimiento a la diversidad y el respeto de
la otredad (Olmos, Sánchez y Correa, 2016), además de la comprensión de los
micro y macroentornos en los que se encuentra inmerso.
Es por esta razón, que la presente
investigación tiene como propósito aportar elementos teóricos multidisciplinarios a la formación continua
de los Orientadores escolares colombianos, permitiéndoles ir más
allá de la formación unidisciplinaria y/o de las creencias o dogmas personales
de los Orientadores escolares, generando un punto de encuentro,
tanto en el conocimiento científico (MEN, 2013), y el actuar ético de la labor
de Orientación, abordando enfoques
disciplinarios propuestos por los Orientadores
escolares colombianos.
Tales,
como la: filosofía - ética, antropología, pedagogía, psicología, neurociencias,
sociología y derecho (legislación educativa) aportando elementos teóricos y
prácticos que contribuyan al enriquecimiento epistemológicos, pedagógicos,
sociales y legales, propios de su labor, previniendo de esta manera que
enfrenten situaciones de carácter penal, como ya ha sucedido en el país y
además que cuenten con un sustento que les permita desarrollar su labor
eficientemente dentro del marco legal, científico y ético.
Por otra parte, a través
del tiempo a nivel mundial se han llevado a cabo diferentes clasificaciones de
los modelos aplicados a la Orientación escolar, con el propósito de plantear
otras formas de intervención más comunes por parte de los Orientadores escolares dentro de la ejecución de su labor,
que fortalezcan el proceso de intervención de estos en la escuela (González,
2018). Sin embargo, la apertura global, ha obligado a la escuela a explorar
entornos que trascienden sus propios ambientes, ampliando su cosmovisión y
enfrentándose a nuevos desafíos (Rengifo, 2015).
En este contexto, se han
generado nuevos y diversos roles para el Orientador escolar, por tal razón, se
requiere hacer una revisión de los modelos de Orientación escolar que permita
replantearlos y actualizarlos para aportar a la construcción de teorías que
posibiliten nuevos modelos que den respuesta a los actuales desafíos de la Orientación
escolar colombiana (Brunal, 2018), teniendo en cuenta que dichos desafíos
requieren conocimientos multidisciplinarios para afrontarlos se requiere
retroalimentar los modelos que tienen su origen exclusivamente en los aportes
unidisciplinarios de la psicología y la pedagogía, los cuales resultan
insuficientes para responder a las necesidades multidimensionales y
psicosociales de las comunidades educativas. El propósito de los modelos y
enfoques en Orientación escolar es que los estudiantes se entiendan a sí mismos
y puedan afrontar la vida de manera saludable, siendo capaces de reconocer los
factores que pueden causar dificultades y frente a ellos tomar decisiones
consecuentes que les permita contribuir con su calidad de vida (Kipkemboi,
Ngumi y Chege, 2016).
Lo anterior, debido a
que, en todo contexto histórico-social, el hombre es y será el factor
esencial del desarrollo de la sociedad (Santana, Izaguirre y Reyes, 2021); por
tanto, se hace necesario que en ciertas etapas del desarrollo los
estudiantes reciban Orientación individual, familiar, social, profesional
y laboral, permitiéndole realizar una observación crítica de los
ambientes en los que se encuentra inmerso y, de ser necesario,
emanciparse defendiendo sus ideas y posiciones ante la realidad,
contribuyendo en la transformación positiva de la misma, dicha Orientación
exige que quienes orientan tengan dominio de saberes multidisciplinares para
poder realizar una atención holística.
En Colombia el
Ministerio de Educación Nacional (MEN, 2020), es responsable de reglamentar el
ejercicio de los Orientadores escolares dentro de todas las instituciones de
educación tanto públicas como privadas. Sin embargo, no existe un modelo
colombiano que unifique teórica y conceptualmente a los Orientadores escolares, ni tampoco que evidencie la
necesidad de tener en cuenta aspectos multidisciplinares en la formación del Orientador
escolar que contribuya a la mejora de sus prácticas laborales en aspectos
científicos y éticos.
Además, se carece de un
marco teórico multidisciplinario transversalizado por la perspectiva del
Desarrollo Humano y los Derechos Humanos Inclusivos (ONU, 2021), en el que
confluyan los Orientadores escolares colombianos; razón por la que
se dificulta el diálogo de saberes (Archila, 2017), necesario para
favorecer el establecimiento de acuerdos de intervención comunes para la Orientación
escolar colombiana en el marco del saber científico y la acción ética,
generando que los Orientadores intervengan desde la unidisciplinaria
propia de su formación y en los casos que dicha formación no de oportuna
respuesta a situaciones complejas, se intervenga a partir del sentido común y/o
su dogma personal.
Según Peña (2019) en
Colombia, la Orientación escolar es una línea de trabajo con pretensiones de
cientificidad; sin embargo, en prospectiva la Orientación escolar podría
superar dicha pretensión si se avanza en fortalecer el sustento científico.
Para ello es necesario, que se articule a un paradigma que le permita delimitar
su naturaleza y los métodos pertinentes para obtener datos y establecer
objetivos a partir de la ciencia (Hernández, 2019), además de tener en cuenta
elementos de otras disciplinas que favorezcan la comprensión de los contextos
personales y sociales de las comunidades educativas en las que se encuentran
inmersos.
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