lunes, 6 de abril de 2026

Orígenes y Desarrollo de la Orientación Escolar en Colombia. S. Osorio 2026

 Introducción

El Ministerio Nacional de Educación Colombiano, por medio del Plan Nacional de Orientación Escolar (MEN, 2021), ha enfatizado en la importancia de la formación continua (MEN,2024) y actualizada de los Orientadores   como estrategia para aportar a la profesionalización de los Orientadores   escolares y elevar el carácter científico de la Orientación escolar facilitando la atención oportuna e idónea a las insuficiencias psicosociales y multidimensionales de la colectividad educativa.  

    

1.2 Historia del problema

El origen de la Orientación escolar se cree tan remoto como el mismo inicio del género humano (Batalloso, 2016). En sus inicios, se podría decir que la filosofía aporto fundamentos que contribuirían a comprender el sentido y propósito de la Orientación escolar. Por ejemplo, los filósofos griegos como Sócrates (470-399 a.C.) que enfatizaba en que se debía forzar al individuo a encontrar la verdad a través de sus propios recursos. Platón (427- 347a.C.) por su parte soñaba, con un hombre ejemplar como meta formativa, considerando que la labor educativa es organizar la confianza de cada ciudadano de tal manera que en ella prevalezca la virtud, ya que, según él, el hombre educado es el beneficiario de la cultura y el humanismo.

Así pues, se orientaba para que las personas al alcanzar la adultez fueran maduras, perfectas, trascendentes y que el amor fuera la apetencia al bien absoluto. Aristóteles (384 a.C.-322 a.C.) Por el rigor de su metodología y por la amplitud de los campos que abarcó y sistematizó, fue considerado el primer investigador científico en el sentido moderno de la palabra y aporto la importancia de elevar al campo científico todas las disciplinas. (Batalloso, 2016).

Por su parte, los filósofos romanos como Marco Tulio Cicerón (106 a.C.- 43 a.C.), estableció planes educativos con el propósito de guiar a los individuos a concluir qué clase de hombre querían ser y a cuáles llamados de la vida debían seguir para lograrlo. Fue el primero en marcar la importancia que tiene la deliberación de profesión en el perfeccionamiento del joven y sostuvo que el ideal pedagógico se halla en la formación del individuo como político-orador, quien, tiene que adherir en sí la agudeza del dialéctico, las ideas del filósofo, la locución del poeta, la remembranza del jurista la voz y movimientos del actor trágico y, sobre todo, el ser un hombre íntegro y ejemplar (Batalloso, 2016).

    En la edad media, prevalecieron figuras como: Santo Tomás de Aquino (1225 – 1274) quien insistía en que la enseñanza no podía asentarse exclusivamente en acumular en la cabeza una infinidad de datos, sino que también era ineludible establecer las condiciones para potencializar las capacidades y habilidades de cada sujeto.  Ramón Llull (1232 – 1315), ostentaba que era preciso tener en cuenta las habilidades naturales de cada individuo, con el fin de que desplieguen actividades para las que se encuentran inclinados (Batalloso, 2016)

En la época moderna se acentúan pensadores como Juan Luis Vives (1492 – 1570), se le considera el antecesor de la Psicopedagogía como disciplina especializada en la Orientación escolar, mostró mayor cuidado al desarrollo particular del discernimiento en los estudiantes, mediante el análisis experimental. Desarrollo nuevos métodos pedagógicos y motivo acciones de los maestros, como reuniones, para coordinar actividades formativas, que les permitiera atender de forma individualizada las insuficiencias de sus educandos. También, se preocupó por la Orientación de los estudiantes en función de las aptitudes y características observadas (Batalloso, 2016).

 Promovía la sabiduría como valor indispensable en la vida humana. Sostenía que el fin de la educación era el bienestar del hombre, apoyaba la tesis de la educación en función de las necesidades prácticas del individuo, es decir, que cualquier conocimiento adquirido debía poseer un fin práctico. Hizo énfasis en la manera de utilizar la mente y el cuerpo para el desarrollo personal del individuo de ahí una de sus máximas “Procura estar sano por dentro y por fuera” (Batalloso, 2016).

                         Ignacio de Loyola (1492 – 1556), Promueve en los escolares ejercicios espirituales que impulsen capacidades de auto observación, auto reflexión, auto análisis y autoevaluación, para que cada sujeto desarrolle criterios apropiados que los transporte a una vida feliz. En su exploratorio metodológico y antropológico, suscita la primicia de la estación, los Jesuitas fueron los primeros en darse cuenta que se hace imperioso partir desde donde el educando se halla, no se debe presumir una fase donde se espera el estudiante se halle evolutivamente hablando.

Por esta razón desarrolla el proceso de individualización, empleando el principio de conciliación a las particularidades singulares y específicas de cada individuo. También instauró el principio de la actividad, con la intención de que los estudiantes recordaran más lo que hacían que lo que escuchaban, profundizando y hallando el placer en hacer las actividades (Batalloso, 2016).

                          Por esta razón desarrolla el proceso de individualización, empleando el principio de conciliación a las particularidades singulares y específicas de cada individuo. También instauró el principio de la actividad, con la intención de que los estudiantes recordaran más lo que hacían que lo que escuchaban, profundizando y hallando el placer en hacer las actividades (Batalloso, 2016).

                           Huarte de San Juan (1529 – 1588), suscitó la importancia de conocer a los estudiantes y reconocer y respetar sus discrepancias. En su obra: “Examen de ingenios para las ciencias”, habla de tres tipos de alumnos: Los pasivos o receptivos, los activos y los genios. Es el originario en configurar el principio de ajustes, que tiene que ver con conocer las capacidades, actitudes, intereses y motivaciones de los estudiantes con el fin de concertar a las necesidades de la realidad. Se conoce como el padre de la psicología diferencial y el estudio de la personalidad. Establece la educación diferencial (Batalloso, 2016).

                       Juan Comenio (1592-1670) Fue el precursor de la pedagogía moderna: En un contexto lleno de inequidad social expuso un programa llamado pansofía: Educación para todos. La enseñanza debía abarcar toda la vida del humano, pero se debía constituir por grados regulando la educación. También opinaba que la escuela debía centrarse no solo en la formación de la mente, sino de la persona como un todo, lo que incluiría la educación moral y espiritual. Insistió en la necesidad de personalizar la educación y respetar la integralidad de cada alumno facilitando su aprendizaje. Propone la pedagogía habitual (Batalloso, 2016).

                  Blaise Pascal (1623-1622): Originó el valor que tiene la clasificación inteligente y adecuada de la ocupación. Locke (1632-1704): Consideraba que la naturaleza y talentos de los niños deben estudiarse como medio para la determinación de sus capacidades para el aprendizaje. Rousseau (1712 – 1718): Articulo la integración de los individuos en la comunidad; las exigencias de libertad del ciudadano han de verse resguardadas a través de un contrato social ideal que estipule la entrega total de cada asociado a la comunidad, de forma que su extrema dependencia respecto de la ciudad lo libere de aquella que tiene respecto de otros ciudadanos y de su egoísmo particular. La voluntad general señala el acuerdo de las distintas voluntades particulares, por lo que en ella se expresa la racionalidad que les es común, de modo que aquella dependencia se convierte en la auténtica realización de la libertad del individuo, en cuanto ser racional (Batalloso, 2016).

               Immanuel Kant (1724 – 1804): estableció la necesidad de un umbral moral como prioridad, el llamado imperioso categórico, procedente de la razón humana en su inclinación práctica; en la moral, el hombre debe actuar como si fuese libre, aunque no sea posible demostrar teóricamente la existencia de esa libertad. El fundamento último de la moral procede de la tendencia humana hacia ella, y tiene su origen en el carácter a su vez neumónico del hombre (Batalloso, 2016).                         Johann Pestalozzi (1746-1827): Propicio la transformación de la sociedad desde una educación que encaminase a una formación integral del individuo, más que la mera imposición de determinados contenidos, y que confiriera un extenso margen a la iniciativa y capacidad de análisis del propio niño.

 Karl Marx (1818-1883): Buscaba enfocar al individuo con el máximo realismo. La filosofía promete siempre la vida, el bienestar, la verdad, cosas totales y perpetuas, pero jamás de hecho. El pensamiento filosófico es por lo tanto escaso y debería ser eliminado. Al ser humano se halla más allá del pensar, se le halla en lo real. Marx es materialista porque establece la historia del pensamiento (super- estructura) con la historia del ser (base). (Batalloso, 2016).                              

Antón Makarenko (1888-1939): La pedagogía es una ciencia dialéctica que no admite dogma alguno.  Teleolegiocidad y dialéctica son la base del sistema educativo. El objetivo de la educación: aseo, trabajos, estudios, una nueva vida y caridad humana, viven en un país feliz donde no hay amo capitalista en el que la persona pueda progresar y desarrollarse en medio de una actividad humana de buen grado.  Dewey (1896- 1952): La escuela es vida, no preparación para la vida. Concibió la escuela como un espacio de creación y meditación de prácticas principales de vida social que acepta el desarrollo de una ciudadanía plena. (Batalloso, 2016).

    En la época contemporánea, Jean – Paul Sartre (1905 – 1980), consideraba que la razón ubica al humano frente a la emergencia de elegir lo que será; ésta es la posición de la libertad humana. Eligiendo su acción, el hombre se elige a sí mismo, pero no elige su existencia, que le viene ya dada y es requisito de su elección; de aquí la conocida máxima existencialista: “la existencia precede a la esencia”.

Por su lado, las epistemologías del sur se concentraban en que el individuo aprendiera a interactuar en comunidad a través del buen vivir. En conclusión, el propósito común de las diversas filosofías con la Orientación escolar era auxiliar a vivir a las personas de manera fructífera (Batalloso, 2016)En el mundo, el comienzo de la Orientación escolar nació en varios países, teniendo en cuenta la cosmovisión de las sociedades y el tipo de hombre que deseaban formar (Ruiz y Gómez 2021), de esa misma manera se instauró el propósito de la Orientación.

Por ejemplo, cuando Bélgica implantó su primer instituto de psicología y pedagogía, la intención del Orientador apuntaba a guiar a los individuos a encontrar la felicidad y la máxima armonía resultante en toda la nación. En Alemania la finalidad era formar personas con profundos conocimientos científicos que les aprobara acceder a estudiar en la universidad profesiones que no necesariamente fueran concernientes con las demandas de la sociedad o del mercado laboral. En Francia el propósito fue formar a los profesionales que necesitaba el Estado-nación (Peña, 2019).

Por otra parte, en América, Estados Unidos se desplegaba como potencia y su interés frente a la Orientación se acertaba en guiar a los jóvenes en la elección vocacional para el trabajo, esta guianza al principio se hacía fuera de la escuela y se tenía relación inmediata con las empresas, pero con el tiempo se fue integrando a la escuela (Ruiz, 2010). La Orientación en América Latina tiene un emisario de Europa y Estados Unidos (Figueroa y Farnum, 2020). En países latinoamericanos, específicamente en Ecuador, el interés de la Orientación está centrado en la formación en la democracia y el bien vivir (Ormaza, 2016).

En Colombia la Orientación escolar surgió con el propósito de apoyar a los estudiantes en su elección vocacional y prevenir dificultades emocionales (Gutiérrez, Galindo y Vargas, 2020). En este momento, la Orientación escolar colombiana es entendida por el Ministerio de Educación Nacional como un servicio multifuncional garante de los derechos de los niños, niñas y adolescentes (MEN, 2021), encaminados en cumplir los objetivos de la agenda de desarrollo sostenible propuesta para el 2030. (ONU, 2015).

En los años veinte se emprende la generalización sobre el uso de los términos en Orientación educativa vocacional y se empiezan a desarrollar nuevos conceptos alrededor de ella. Para los años 60 el término vocación se remplaza por el concepto de carrera, considerada como la continuidad de los roles de una persona a lo largo de toda la vida. En la década de los noventa se vislumbra una tendencia hacia los programas complacientes que piensan potenciar el autodesarrollo a lo largo de la vida. (Bisquera, 2016).

                               La concepción de Orientación aborda diferentes términos que habitualmente son confundidas entre sí y que Bisquerra recopila y aclara (1998): Orientación Educativa, Proceso que se desarrolla dentro y junto con el propio proceso educativo, competitivo y personal del ser humano, en ningún caso como una intervención aislada. Es compromiso tanto del Orientador educativo como de todos los agentes educativos y sociales ejecutar compendios de prevención, promoción, desarrollo e intervención.

                                         Intervención en Orientación Educativa: Proceso de ayuda, debe llegar a todas las    personas y no se encuentra delimitada en el espacio ni en el tiempo. Los objetivos de la mediación Educativa son: Terapéutica, tiene el propósito de intervenir en las problemáticas de la relación interpersonal y social, desde una perspectiva correctiva.  Preventiva, media con el objetivo de evitar conflictos futuros. Desarrollo, intercede para perfeccionar el crecimiento personal en todas sus dimensiones. Intervención social, incluye las condiciones ambientales y contextuales del sujeto, ya que estas situaciones influyen en su toma de decisiones y en su desarrollo personal (Bisquerra, 1998).

Dentro de los principales tipos de Orientación escolar según Molina (2002), se destacan:   Orientación escolar:  Proceso de ayuda a los educandos en los temas relacionados con   el estudio y la adaptación a la escuela. Orientación profesional: Proceso de ayuda en la elección profesional, basado primordialmente en un discernimiento del sujeto y las posibilidades del entorno. Orientación personal: Proceso de ayuda en los problemas de índole personal. Asesoramiento: Es una técnica dentro del proceso de la Orientación. Psicología escolar: Expresión utilizada por los psicólogos para referirse principalmente al modelo terapéutico en Orientación educativa.

              El concepto de Orientación es también definido por varios autores como proceso: “Proceso de ayuda ofrecido al humano para que pueda resolver los problemas que la vida le plantea. Dicha ayuda implica asesoramiento, tutela, y dirección, y tiende a conseguir la plena madurez del sujeto”. (Roig, 1982). “Proceso de ayuda, de carácter interactivo, orientado a la capacitación del sujeto para la comprensión de sí mismo y del entorno, a fin de definir de modo autónomo y de llevar a la práctica un proyecto de realización personal, en todos los ámbitos de su vida”. (Ramos, Ballesteros y Sánchez, 1995).

              También Ruiz (2010), delimita la Orientación escolar como un proceso de aplicación tecnológica en educación que consiste en usar principios de las ciencias sociales y humanas para crear, implementar y evaluar programas que ayuden a los estudiantes y su entorno a crecer y desarrollarse plenamente. Este proceso busca acompañar a las personas de manera constante, tanto en lo personal como social, mediante acciones preventivas y de apoyo basadas en fundamentos científicos y filosóficos. En resumen, es una forma de ayudar a que cada alumno alcance su autonomía y bienestar integral.

Algunos otros autores como Rodríguez, Gómez y Sánchez (1993), definen la Orientación escolar como disciplina científica que reúne conocimientos útiles para aplicar tecnología en la educación, usando principios teóricos que ayudan a crear, llevar a cabo y evaluar programas diseñados para generar los cambios necesarios en los estudiantes y su entorno. Todo esto con el objetivo de que los alumnos puedan alcanzar su independencia y desarrollo completo, tanto en lo personal como en lo social.

                                             Por otra parte, los principales enfoques teóricos de la Orientación escolar según Sanchiz (2008), pueden agruparse en tres categorías:

      En las teorías del counseling se engloban algunas de las más transcendentales presunciones psicológicas que facilitan la comprensión e interpretación del comportamiento humano y, por ende, el enfoque para la mediación en Orientación educativa. Entre estas teorías cabe señalar las siguientes:

El enfoque de rasgos y factores se centra en la aplicación de la psicometría a la Orientación educativa, con énfasis en el desarrollo del autoconocimiento, la aceptación personal y el crecimiento emocional mediante herramientas de evaluación. La tarea principal del Orientador consiste en realizar una evaluación exhaustiva y un diagnóstico preciso, que incluye fases como el análisis de datos del sujeto y su entorno, la síntesis para identificar capacidades y desajustes, y la formulación de un pronóstico sobre el futuro comportamiento del individuo.

Por su parte, el conductismo adopta una perspectiva centrada en el estudio y la transformación de la conducta, aplicada al ámbito de la Orientación educativa. El rol del Orientador implica identificar y modificar conductas problemáticas mediante técnicas eficaces de modificación conductual, con el objetivo de mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje del alumnado. Esta aproximación conductista ve al estudiante como un agente pasivo en su aprendizaje, dependiente del diseño instruccional del Orientador, y prioriza estrategias para reforzar asociaciones estímulo-respuesta, como discriminaciones, generalizaciones y encadenamientos automáticos de procedimientos (Sanchiz, 2008).

 Aprendizaje social, enfoque centrado en la aplicación del aprendizaje por imitación a fin de obtener conductas de adaptación y éxito social. Cognitivismo, en esta clase se engloban todas aquellas teorías que estudian cómo los hombres procesan e interpretan la información.                Teorías integradoras: Desde este enfoque se sostiene que un solo método es escaso para la práctica de la Orientación educativa. Teorías del desarrollo humano: Abarca todas las teorías interpretativas de la psicología progresiva del alumno, entre las que cabe recalcar las siguientes:  Erikson y los estadios del ciclo vital del ser humano. Piaget y la descripción del desarrollo cognitivo y moral. Kohlberg y la representación de las fases o etapas del desarrollo moral del ser humano. Selman y los estadios sobre el desarrollo interpersonal y social (Sanchiz, 2008).

Enfoques emergentes, entre estos enfoques cabe destacar los siguientes: Teorías sistémicas: Entienden el centro educativo y la relación con sus miembros como un sistema o conjunto organizado de elementos que interactúan entre sí y con su ambiente para lograr objetivos comunes.  Teorías funcionalistas: Partiendo de la teoría de sistemas, instauran que el centro educativo se constituye como un régimen social con relaciones eficaces o disfuncionales. Teorías constructivistas: Enfoques que manifiestan la importancia de la acción constructiva y significativa en los aprendizajes del estudiante. Teorías de Aprendizaje Cooperativo: Enfoque asentado en metodologías activas donde se asimila de manera cooperativa. Teorías de escuelas inclusivas: Modelo de Orientación individualizado basado en la inclusión y la atención a la diversidad (Sanchiz, 2008).

                   Por su parte, Ruiz (2010), hace una clasificación diferente de los enfoques teóricos de la Orientación Escolar, partiendo de la mediación del Orientador escolar: Enfoque Educativo: No existe Orientador como tal, es el catedrático el que lleva a cabo los oficios de la Orientación. Se utiliza el currículo como medio para realizar las tareas instruccionales. El docente solo procederá cuando se descubra un problema. Enfoque vocacional: Establece la necesidad de preparar a un estudiante para ejecutar su rol de futuro ciudadano y trabajador productivo, ya que persigue ayudar a los estudiantes a elegir una ocupación y tomar aquellas decisiones educativas en concordancia con dicha elección.

          Además, enfoque del asesoramiento: El Orientador centra su actividad de forma exclusiva en el asesoramiento individual y grupal. Su objetivo es que los estudiantes lo vean como un profesional que les ayudará en sus problemas propios. El Orientador se mantiene al margen de las decisiones y actividades educativas con el fin de no identificarse con ningún otro órgano del equipo escolar. Enfoque de ajuste/centrado en problemas: Este, deriva del movimiento de salud mental y de la psicología del ajuste.

El proceso de Orientación es remedial o accidental, prestando atención a aquellos estudiantes que manifiestan algún problema o conductas desajustadas (Ruiz, 2010).  Según Martínez (1998), “el concepto de Orientación, sus funciones y el modo de planificarla fueron, desde el comienzo, imprecisos, problemáticos y, con frecuencia, contradictorios”. Y al parecer actualmente continúa así.           

                         En la actualidad, la Orientación escolar, puede avanzar en el camino de convertirse en ciencia si se articula al paradigma (De acuerdo con Bunge 1988, el prototipo es un reconocimiento básico del que parte el científico y en el que se incluyen tres elementos: El tipo o naturaleza de los datos que interesan a la ciencia en cuestión. Los métodos utilizados para obtenerlos y relacionarlos entre sí. Los objetivos últimos que se pretenden alcanzar con la ciencia correspondiente). De una ciencia como la psicología, la cual según (Bernad, 2015 p.13), “es una ciencia aplicada, dado que la psicología aplicada se encarga de cambiar o mejorar los recursos de los sujetos, bien sea ayudando a superar dificultades o problemas, perfeccionando hábitos positivos de pensar, sentir, imaginar, comprender, comunicar”.

1.3 Contexto internacional, nacional y local

En Colombia, la evolución de la Orientación escolar se ha dado dentro del marco de lo normativo y legal. El Decreto 3547 (MEN, 1954), en los umbrales de la Orientación escolar, creo seis Institutos de Estudios Psicológicos y de Orientación Profesional. En 1955 (MEN) instauró una oficina, para adelantar estudios concernientes a la organización del Instituto de Estudios Psicológicos y de Orientación Profesional. El Decreto 1326 (MEN, 1958), reorganiza el Ministerio de Educación Nacional y de paso cambia la designación anterior por “Centro de Psicotecnia y Orientación Profesional”, dependiente de la Oficina de Planeamiento. En 1960 (MEN), se da la denominación de: “Sección de Orientación Profesional”, adscrita a la División de Servicios Técnicos.

            Por medio Decreto 3157 (MEN, 1968), se cambia la denominación a “Sección de Orientación Psicopedagogíca” bajo la División de Bienestar Educativo, con la finalidad de estudiar, observar y proponer soluciones, en lo que respecta a la Orientación psicopedagógica para establecimientos de educación, en colaboración con entidades y organismos asesores del Ministerio de Educación Nacional. En el Decreto 080 (MEN, 1974) se observa que es imprescindible ofrecer servicios de Orientación y asesoría escolar en las corporaciones educativos. El mismo año se estableció la Resolución 1084 (MEN, 1974), que reconoce la Orientación escolar y la reglamenta como una función pedagógica: “Un servicio de Orientación y asesoría escolar”.

            La Resolución 2430 (MEN, 1974), define las funciones que se delegan al Orientador escolar desde una línea técnico-operativa, con un marco de acción muy general que no da cuenta de la labor particular que debe desempeñar el Orientador, lo cual genera que el Orientador Escolar en Colombia interprete desde su formación disciplinar la función y la particularice desde su saber propio.

 En el Artículo 1°, se dispone: “Para ejercer una mejor prestación de servicio de Orientación y asesoría escolar, los establecimientos educativos oficiales contarán con un asesor por cada 250 estudiantes”. Parámetro que nunca se ha reconocido y cumplido en los establecimientos públicos, por el contrario, la sobre carga laboral a la que es sometido el Orientador escolar afecta de forma dramática su salud mental y capacidad de intervención positiva en su labor, ya que en varios colegios la población atendida por los Orientadores   sobre pasa los 1.000 estudiantes atendidos.

 El Decreto 1235 (MEN, 1982) por el cual se implantan modificaciones a los Decretos 423, 179 y 174. El artículo 2° establece: los docentes que desempeñen funciones de consejería y Orientación de alumnos dedicaran la totalidad de la jornada laboral al cumplimiento de las funciones propias de su cargo según los requerimientos del plan de estudios y los manuales respectivos”. De igual manera, la Resolución 12712 del 21 de Julio de 1982normaliza la Orientación escolar para los niveles de educación Básica y Media Vocacional y se estipulan las funciones de los docentes especialistas en esta área.

            En el Artículo 3°, se señala los programas que debe desenvolver el Orientador escolar, uno de ellos es el programa de Orientación vocacional, el cuál suministra información y prácticas, que le admitan al estudiante ejecutar un análisis e interpretación adecuada de su progreso vocacional y de sus expectativas educativas y ocupacionales, con miras a establecer elementos para tomar decisiones vocacionales conscientes y responsables. En el Artículo Séptimo, se establece que los profesionales que podrán ser nombrados Orientadores   escolares son: Licenciados en ciencias de la educación con especialidad en psicopedagogía o conserjería escolar, profesionales magísteres en Orientación escolar y psicólogos suscritos en el escalafón docente.

 

            En el Artículo 8°, se rotulan los oficios del Orientador escolar, a fines a la Orientación vocacional se resalta: “Participar en el planteamiento y ejecutar en forma coordinada con los profesores, el programa de Orientación vocacional, acorde con el plan de estudios del plantel educativo y orientar a los alumnos en la toma de decisiones y aconsejar en la búsqueda de la información necesaria para tal efecto”. En 1983 (MEN), reconoce la Psicología como una profesión y se reglamenta su ejercicio en el país, en el parágrafo del Artículo 11 se establecen la función de “Orientación y selección vocacional y profesional”.

La Resolución 13342 (MEN, 1982), en el Artículo 9o. Orientador escolar y consejero. El Orientador escolar o consejero depende del rector del plantel. Y le concierne ser un mediador para que los educandos y demás estamentos de la comunidad educativa identifiquen sus características, necesidades personales y sociales y así contribuir positivamente para que tomen sus decisiones de forma consciente y responsablemente, creando así un ambiente que estimule el rendimiento escolar y la realización personal. 

Dicha resolución indica que son funciones del Orientador escolar: participar en los comités escolares en los que sea requerido. Participar en la planeación del currículo. Planear y programar en colaboración con los coordinadores las actividades de su dependencia, de acuerdo con los discernimientos establecidos por la dirección del plantel. Regularizar su acción con los garantes de los demás servicios de bienestar. Orientar y asesorar a docentes, estudiantes y padres de familia sobre la interpretación y aplicación de la filosofía educativa del plantel. Atender los casos de riesgos psicosociales que se presenten en el centro formativo.

Transformar y llevar a cabo los programas de indagación y Orientación vocacional. Acompañar a los docentes en la Orientación de los estudiantes suministrándoles los percentiles y el material socio gráfico. Programar y ejecutar acciones tendientes al mejoramiento del proceso educativo.  Realizar exploraciones tendientes al progreso del proceso educativo Evaluar periódicamente las actividades programadas y ejecutadas y presentar pertinentemente los informes al Rector del plantel.  Responder por el uso adecuado, sostenimiento y seguridad de los equipos y materiales bajo su custodia. Cumplir las demás funciones que le sean asignadas de acuerdo con la naturaleza del cargo (MEN, 1982).

            El Decreto 1002 (MEN, 1984), estableció el plan de estudios para la educación preescolar, básica, primaria, secundaria y media vocacional de la educación formal colombiana. El artículo 10° establece: “La Orientación escolar debe facilitar a los alumnos la interpretación, integración y proyección de sus experiencias en función de su desarrollo personal”. La Orientación vocacional, como parte de la Orientación escolar se debe desarrollar a través de todo el proceso educativo, facilitando al estudiante el conocimiento de sus aptitudes para que pueda tomar decisiones responsables en el futuro. En este momento parte de la labor del Orientador será atender estudiantes con necesidades educativas especiales (NEE) y necesidades educativas transitorias (NET).

            La ley 115 (MEN, 1994), por medio de la cual se establece la ley general de educación. En el Artículo 4°, relacionada con los temas de calidad y cubrimiento del servicio, se indica que el Estado deberá atender en forma permanente los factores que favorecen la calidad y el mejoramiento de la educación; especialmente velará por la cualificación y formación de los educadores, la promoción docente, los recursos y métodos educativos, la innovación e investigación educativa, la Orientación educativa y profesional, la inspección y evaluación del proceso educativo.

            En el Artículo 7°, se establece a la familia como foco principal de la sociedad y primer garante de la educación de los hijos, hasta la mayoría de edad o hasta cuando sobrevenga cualquier otra clase o forma de independencia y le corresponde:  Buscar y recibir Orientación sobre la educación de los hijos. En el Artículo 13°, se establecen las metas comunes de todos los niveles de aprendizaje, y se enfatiza que es un objetivo primordial de todos y cada uno de los niveles educativos el desarrollo integral de los educandos mediante acciones dispuestas y enfocadas a:  Desarrollar una sana sexualidad que promueva el conocimiento de sí mismo y la autoestima, la construcción de la identidad sexual dentro del respeto por la equidad de los sexos, la afectividad, el respeto mutuo y prepararse para una vida familiar armónica y responsable. Además, desarrollar acciones de Orientación escolar, profesional y ocupacional.

            En el Artículo 26°, se establecen indicaciones especificas en lo que refiere al servicio especial de educación laboral, se indica que el estudiante que haya cursado o validado todos los grados de la educación básica podrá acceder al servicio especial de educación laboral proporcionado por instituciones educativas o instituciones de capacitación laboral, en donde podrá obtener el título en el arte u oficio o el certificado de competitividad ocupacional correspondiente. Además, establece que el Ministerio de Educación Nacional en coordinación con el Instituto Colombiano para el Fomento de la Educación Superior, ICFES, el Servicio Nacional de Aprendizaje, SENA y el sector productivo, establecerá un Sistema de Información y Orientación profesional y ocupacional que apoye a la racionalización en la formación de los recursos humanos, según los requerimientos del desarrollo nacional y regional (MEN, 1994).

            En el Artículo 31°, se indican las áreas fundamentales de la educación media académica y establece que las instituciones educativas constituirán la programación de tal manera que los estudiantes puedan acrecentar, entre otros, en ciencias naturales, ciencias sociales, humanidades, arte o lenguas extranjeras, de acuerdo con su vocación e intereses, como Orientación a la carrera que vayan a escoger en la educación superior (MEN, 1994).

            El Decreto 1860 (MEN, 1994), regula en parte la Ley 115 de 1994, en los aspectos pedagógicos y organizativos generales. En el Decreto 1860, el Artículo 40 delimita el servicio de Orientación Estudiantil que se presta en los planteles educativos que tendrá como objetivo general el de favorecer al pleno desarrollo de la personalidad de los educandos. El Decreto 1850 (MEN, 2002), por el cual se reglamenta la organización de la jornada escolar, la jornada laboral de directivos docentes y docentes de los establecimientos educativos estatales de educación formal.

 

            Dicho decreto, en el apartado 2 refiere sobre las actividades formativas de docentes y directivos, en el Artículo 6, afronta el servicio de Orientación escolar señalando que: “todos los directivos docentes y docentes deben brindar Orientación a sus estudiantes, en forma grupal e individual, con el propósito de contribuir a su formación integral, sin que la dirección de grupo implique para el docente de educación básica secundaria y educación media una baja de su asignación académica de veintidós (22) horas efectivas semanales. No obstante, para apoyar el servicio de Orientación estudiantil, en cumplimiento del Artículo 40 del Decreto 1860 de 1994, en las entidades territoriales certificadas podrán asignar los actuales Orientadores   escolares a las instituciones educativas, según los criterios que defina el ministerio de Educación Nacional”.

 

            En el capítulo III, aborda el tema de la Jornada laboral de los docentes y de directivos docentes, en el parágrafo 2°, hace referencia directa a los Orientadores   escolares, indicando que: "cumplirán sus funciones de apoyo al servicio de Orientación estudiantil conforme al horario que les asigne el rector, el cual será como mínimo de ocho (8) horas diarias en el establecimiento educativo”. Este Decreto fue recibido por los Orientadores   como una afrenta, ya que fue una muestra directa de menosprecio de su labor además de generar inequidad en referencia con los docentes de aula que teniendo la misma la labor se les reconocía realizar 6 horas presenciales y 2 no presenciales. Mientras que al Orientador se le exigió realizar las 8 horas presenciales.

Lo que género que muchos Orientadores   que defendían su posición como docentes Orientadores   y en exigencia del derecho a la igualdad cumplieran las 6 horas presenciales como los demás compañeros docentes. Hecho que genero un estresante clima laboral debido a las represarías por parte de algunos rectores al percibirlos como revolucionarios al ejercer el legítimo derecho de la rebeldía.

 

            Por otro lado, en línea a las  políticas neoliberales en las que se hallan relacionadas las políticas educativas en Colombia, prevalece la cobertura antes que la calidad, por esta razón en este Decreto, se estableció que todos los docentes eran Orientadores   y que ellos podían practicar la función de los Orientadores   en su diario vivir con los estudiantes, (afirmación que en la realidad no se aplica, ya que debido a la gran cantidad de estudiantes que atiende el docente de aula, además de sus múltiples responsabilidades no le queda espacio para ofrecer el tiempo que requiere la Orientación personalizada). Atentando contra el derecho que tenían los estudiantes de recibir un apoyo a sus necesidades más allá de la atención de primer nivel que un docente de aula podía darle en medio del cumplimiento curricular (Orozco, 2018).

             Es así, que este Decreto condeno a los Orientadores   a su extinción en Colombia, ya que con el argumento de que cualquier docente podía orientar, el Orientador fue percibido como un profesional prescindible, el cual respondiendo a las políticas de recorte de presupuesto y austeridad dejo de ser contratado por el Ministerio Nacional de Educación. En conclusión, dicho decreto desvalorizo profundamente al Orientador escolar y su labor. Como resultados de la política de turno impuesta por tecnócratas de la educación que desconocían la realidad de la escuela se evidencio: Aumento de los conflictos de convivencia en la escuela: matoneo, barras bravas, consumo de psicoactivos, acrecentamiento en las tasas de embarazo en adolescentes, falta de atención a los estudiantes con Necesidades Educativas Especiales (NEE) y Necesidades Educativas Transitorias (NET), con su correspondiente deterioro en el ámbito académico entre otros.

            En el 2002 (MEN), emitió el Decreto Ley 1278, en este se expide el Estatuto de Profesionalización Docente. en el Artículo 4°, establece la función docente y las actividades relacionadas con este como: actividades curriculares no lectivas, el servicio de Orientación estudiantil, la atención a la comunidad, en especial de padres de familia de los alumnos; actividades de actualización y desarrollo pedagógico; actividades de planeación y evaluación institucional; otras actividades formativas, culturales y deportivas, contempladas en el proyecto educativo institucional; y las actividades de dirección, planeación, coordinación, evaluación, administración y programación relacionadas con el proceso educativo.

            En el Artículo 5°, se establece que los concisamente docentes igualmente son responsables de las actividades curriculares no lectivas complementarias de la función docente de aula, entendidas como: servicio de Orientación estudiantil y actividades vinculadas con organismos o instituciones del sector que reincidan directa o indirectamente en la educación. En el Artículo 6. también establece que los directivos docentes desempeñaran las acciones de dirección, planeación, coordinación, administración, Orientación y programación en las instituciones educativas.

            Por otra parte, teniendo en cuenta que en el momento de realizar la contratación de Orientadores   escolares, se contratan profesionales de diversas disciplinas las funciones que este realiza en su quehacer dependen de su formación disciplinar y esto hace que no exista una deontología propia del cargo, lo que genera falta de  delimitación propia de las funciones (No existe un colegio de Orientadores   escolares que unifique criterios epistemológicos, ontológicos y deontológicos como si lo tienen otras profesiones) y esto a su vez provoca que se  recargue en funciones al Orientador situando toda serie de actividades que no corresponden a las funciones de los Orientadores   escolares y pueden enmarcarse en la categoría de “Bienestar” y se asume en las comunidades educativas que corresponde al Orientador escolar ejecutarlas (SED, 2021).

El Acuerdo 151 (MEN, 2010), formalizó la convocatoria 129, con la cual se convocó a concurso abierto de méritos para abastecer los empleos vacantes de docentes Orientadores   en instituciones educativas oficiales de entidades territoriales legalizadas en educación en Bogotá – Colombia. En el Artículo 13°, se instituyeron las profesiones que se tendrían en cuenta en el proceso de selección de los Orientadores   escolares: Profesionales Licenciados: Licenciado en Orientación, solo o con cualquier énfasis. Licenciado en psicología y pedagogía, solo o en cualquier énfasis. Licenciado en psicopedagogía.

Cualquier licenciado que posea título de posgrado en Orientación escolar, Orientación educativa, psicopedagogía, psicología educativa u otro título afín a la naturaleza académica de la Orientación escolar, de conformidad con el perfil, en todos los componentes de las competencias funcionales y comportamentales definidos en el presente acuerdo. También profesionales con título en: Psicología, psicopedagogía, trabajo social, terapia ocupacional, sociología con estudios de postgrado en Orientación escolar.

     El Decreto 1965 que reglamenta la ley 1620 (MEN, 2013), asigna a los Orientadores   escolares, las siguientes funciones:  Realizar acciones tendientes a favorecer en el educando el desarrollo equilibrado y armónico de sus habilidades para: La toma de decisiones, la adquisición de criterios, el trabajo en equipo, la administración eficiente del tiempo, la asunción de responsabilidades, la solución de conflictos y problemas, la comunicación, negociación y participación en la comunidad educativa y la sistematización de los casos atendidos al Sistema de Alerta (SED, 2018).

También son responsables de las actividades curriculares no lectivas complementarias dentro del marco del Proyecto Educativo Institucional, tales como: Atención a la comunidad, sobre todo a los padres y quienes cuidan a los estudiantes, además de hacer actividades para mejorar la enseñanza, investigar temas pedagógicos, tener juntas de profesores y apoyar otras actividades educativas, culturales y deportivas en las escuelas oficiales. También incluye colaborar con organizaciones que tengan relación directa o indirecta con la educación (MEN, 2013).               

Además del desarrollo de funciones de Orientación, el Ministerio de Educación Nacional, requiere que el Orientador Escolar, apoye el desarrollo de las siguientes competencias funcionales:  Directivas - Planeación y organización, construcción de clima escolar. Académicas - Diagnóstico y Orientación de estudiantes, profesores y directivos. Comunitarias - Convivencia en el contexto institucional.  Comportamentales - Liderazgo y motivación al logro, sensibilidad interpersonal, comunicación asertiva, trabajo en equipo, negociación y mediación (MEN., 2022).

Aparte de las ya mencionadas funciones y competencias que se espera desarrolle el Orientador escolar, de acuerdo con Morales (2014) también existe una serie de no funciones que absorben gran cantidad de tiempo en el desarrollo de su labor, tales como: Repartir refrigerios, estar pendiente de rutas escolares, actividades sociales de la comunidad educativa, atención al servicio social, acompañamiento al proceso de pruebas de evaluación superior (SABER), atención a accidentes escolares. Dichas funciones comprimen significativamente su tiempo de efectividad, en labores como evaluación, canalización y apoyo en el diseño de programas con fines correctivos, en niños con problemas de desarrollo psicológico y con problemas de aprendizaje y aplicación de pruebas psicométricas que contribuyan a la Orientación vocacional de los educandos.

De acuerdo con la revista de investigación OrientAcción, la mayoría de trabajo que realizan los Orientadores   Escolares está relacionada con las principales necesidades psicosociales que se priorizan en las instituciones escolares colombianas, las cuales son: Bajo rendimiento académico: 86%, conflictos de convivencia: 73%, conductas psicológicas irregulares: 43%, necesidades educativas diferenciales: 40% (Brunal, 2018). Dichas necesidades son atendidas por los Orientadores   escolares a través de técnicas de consultoría y consejería personalizadas, en las que se trabaja de manera articulada con los maestros, padres y/o cuidadores y en caso de ser necesario los casos son remitidos a instituciones de apoyo profesional.

Otra de las tareas, que lleva a cabo el Orientador escolar, son talleres con la comunidad educativa (Padres, docentes, estudiante), con el propósito de hacer promoción y prevención de conductas de riesgo. En casos excepcionales, algunos Orientadores   Escolares, desarrollan actividades de investigación, teniendo en cuenta la privilegiada posición de su labor, que les permite acceder a gran información por parte de toda la comunidad educativa, acercándolos a las realidades Institucionales, las cuales puede explorar, analizar, transformar e impactar positivamente (Borja y Cols, 2019).

En el año 2022, el Ministerio de Educación Nacional expide la resolución Resolución 3842, en esta se realizan modificaciones del perfil profesional de los Orientadores   escolares, con el propósito de buscar que la formación profesional sea más idónea al rol del Orientador escolar colombiano. Entre los principales ajustes que se realizan se encuentra la exclusión educadores especiales y profesionales en áreas de salud a excepción de terapia ocupacional. Se abrió la convocatoria a profesionales sin licenciatura con formación en: psicología, terapias psicosociales, desarrollo familiar, trabajo social y profesionales en cualquier área con posgrado en psicopedagogía, psicología educativa. Orientación educativa, desarrollo humano y áreas afines. Cabe aclarar que los Orientadores   escolares contratados anteriormente, independiente de su formación profesional y de la nueva reestructuración en la contratación, continúan ejerciendo su labor en las instituciones públicas.

Justamente, dicha interdisciplinaridad ha sido un tema de múltiples reflexiones tanto en mesas, locales, distritales y nacional, donde se agrupan los Orientadores   escolares, con el fin de discutir y construir acerca del rol y sentir de la Orientación en Colombia (Borja,2018).  Uno de los transcendentales temas de discusión ha sido, si el ejercicio de la Orientación se debe llevar a cabo por el profesional formado específicamente para ello, el cuál es el licenciado en Orientación y el licenciado en psicología y pedagogía, o si se continua con el modelo actual, en el que los profesionales anteriormente mencionados desarrollan la labor de Orientación aún, cuando sus conocimientos en pedagogía sean genéricos y en lo referente a la praxis de la Orientación escolar sean escasos (Borja y Cols, 2019).

La crítica que se realiza a dichos profesionales es que, en ocasiones al tener formación profesional distante al ejercicio propio de la Orientación escolar, al desarrollar su labor puede concentrarse en intervenciones terapéuticas desde el enfoque clínico, dejando de lado la acción pedagógica. Por otro lado, teniendo en cuenta que la labor del Orientador escolar tiene que ver con la prevención, atención e intervención de primer nivel en lo que refiere a necesidades biopsicosociales, se hace necesario la mediación de diversas disciplinas. Es ahí donde se cuestiona la falta de un modelo de Orientación escolar propio en Colombia, especialmente cuando un experto, cualquiera sea su disciplina debe dar respuesta a diversas circunstancias problemáticas que van más allá de su línea de formación profesional y su propia experticia.

La Orientación escolar, es una función social, que se desarrolla dentro del sistema educativo en Colombia la cual no se desarrolla exclusivamente por el profesional en psicología, sino que además confluyen profesionales, de diversas disciplinas, especialmente las sociales, humanas y de la salud, tales como: Licenciado en Psicología y Pedagogía, Trabajador Social, Sociólogo, Terapeuta Ocupacional, Fonoaudiólogo, Trabajador Social y Educadores Especiales (MEN, 2022). Justamente, dicha interdisciplinaridad ha sido un tema de múltiples reflexiones tanto en mesas, locales, distritales y nacional, donde se agrupan los Orientadores   escolares, con el fin de discutir y construir acerca del rol y sentir de la Orientación en Colombia (Borja y Cols, 2018).

 Uno de los principales temas de discusión ha sido si la acción de la Orientación se debe llevar a cabo por el profesional formado específicamente para ello, el cuál es el Licenciado en psicología y pedagogía, o si se continua con el modelo actual, en el que los profesionales anteriormente mencionados desarrollan la labor de Orientación escolar, aun cuando sus conocimientos en pedagogía sean muy básicos y en ocasiones insuficientes.

 La crítica que se realiza a dichos profesionales es que en ocasiones al venir del campo de la salud la labor puede centrarse en intervenciones terapéuticas desde el enfoque clínico, dejando de lado la acción pedagógica. Por otro lado, teniendo en cuenta que la labor del Orientador escolar tiene que ver con la prevención, atención e intervención de primer nivel en lo que refiere a necesidades psicosociales, se hace necesario la intervención de diversas disciplinas de las cuales los Orientadores   escolares no tienen formación (Borja y Cols, 2019).

Es ahí donde se cuestionan los modelos actuales de Orientación escolar, entre los que se encuentran: El modelo psicométrico, en este El Orientador escolar aplica instrumentos generando un diagnóstico para programar una intervención. Modelo clínico – médico: Este se basa en el diagnóstico y pronostico, el Orientador determina la intervención basada en la experiencia clínica. Modelo humanista: en este, la Orientación escolar se considera un proceso que ayuda al educando a través de relaciones humanas positivas. Modelo Histórico o Vocacional: El Orientador diagnóstico y analiza las capacidades de las personas ante la elección vocacional o personal (Rodríguez y Cols, 1993).

Modelos contemporáneos de Orientación escolar: Se centra en las instituciones educativas, el propósito es la reconstrucción social y facilita el desarrollo personal. Modelo directivo y no directivo: En este modelo el Orientador escolar, dirige al estudiante en la toma de decisiones, se asume el educando como sujeto pasivo. El modelo no directivo se centra en los estudiantes, el desarrollo de la Orientación se centra en la personalidad del educando, el Orientador se muestra cálido y da libertad para que el educando exprese sus sentimientos, la relación no está sujeta a ningún tipo de coerción o presión. Modelo de intervención individual.  (Modelo de counseling): Se desarrollan dos perspectivas: Vocacional, fomenta la personalización de la educación vocacional. Hace uso de instrumentos de diagnóstico y se implementa intervención de acuerdo con los resultados conseguidos. Terapéutico: Intervención centrada en el estudiante. Sustituye el diagnóstico por la entrevista como método de recolección de información (Rodríguez y Cols, 1993).

En la actualidad, el Ministerio Nacional de Educación, no tiene definido un modelo de Orientación colombiano. Tampoco el carácter epistemológico, ontológico y deontológico, de la Orientación escolar lo que genera que cada Orientador desempeñe su labor desde los modelos o enfoques de su propia disciplina. Sin embargo, como resultado de investigaciones propias realizadas por los Orientadores   escolares colombianos, se ha aportado al Ministerio un Plan Nacional de Orientación Escolar (MEN, 2023), que tiene como propósito dar unas directrices genéricas a la labor del Orientador escolar y abrir el camino hacia la construcción de un modelo de Orientación escolar propio de Colombia.

También otros Orientadores   colombianos, se han articulado con otros Orientadores   escolares latinoamericanos y han propuesto un modelo de Orientación escolar latinoamericano (Brunal, 2018), la Orientación escolar de acuerdo con este modelo latinoamericano es abordada a partir de un enfoque sociocrítico humanista, en este sentido no debe ser una Orientación que no solo se limite a orientar para la vida académica-laboral, sino que debe orientar para la vida misma.

 En este modelo se entiende la Orientación educativa, como campo interdisciplinario de las ciencias humanas (Ciencias de la Educación: Pedagogía, psicopedagogía), Ciencias sociales (Sociología, trabajo social), Ciencias de la salud: (Psicología, terapias del lenguaje / ocupacional), cuyo objetivo principal y objeto de estudio, consiste en la asesoría pedagógica crítica al fenómeno axiológico-existencial fundamental: “Búsqueda de Sentido de Vida y Buen Vivir”. La Orientación de acuerdo con la Revista latinoamericana OrientAcción (2018), desde un enfoque humanista, tiene en cuenta la escala de necesidades humanas propuestas por Max-Neef (1993).

             La Orientación para la vida, propuesto por el modelo latinoamericano (Brunal, 2018) se define como un proceso de apoyo educativo que busca ayudar a las personas a cumplir sus valores y necesidades más profundas, como identidad, participación, creatividad, libertad y protección. Se basa en actuar, reflexionar y actuar de nuevo, valorando la diversidad humana. Trabaja en el desarrollo integral de cada persona para fomentar una convivencia positiva y activa, usando habilidades sociales como el liderazgo empático y la comunicación asertiva para lograr relaciones humanas basadas en el respeto y la solidaridad.

En la actualidad, ningún teórico define la Orientación escolar como ciencia., debido a que en la Orientación confluyen diversas disciplinas profesionales, se dificulta la conceptualización en un paradigma y de un enfoque metodológico ya que por su naturaleza pluralista puede ser abordada desde diversos modelos, enfoques y hasta de una forma ecléctica. Según Kuhn (1970), existen unas características sociológicas de las comunidades científicas, que permiten que progrese una ciencia, para esto, se requiere pasar por las siguientes etapas: Preciencia, ciencia normal, crisis, revolución.

En este sentido, la Orientación escolar se encuentra en la fase de Preciencia, para que pueda evolucionar a una ciencia madura requiere estructurarse y llegar a acuerdos que den como resultado un paradigma, que provea supuestos teóricos generales, leyes y técnicas que adopten toda la comunidad de Orientadores   Escolares. En la preciencia, existen continuos debates, pero no hay acuerdos en lo fundamental. Existen tantas teorías como profesionales en el campo y cada teoría inicia de nuevo de ceros, justificando su propio enfoque (Kuhn, 1970). La Orientación escolar, al no ser reconocida en la actualidad como ciencia a falta de un paradigma, se desarrolla a partir de modelos y/o enfoques. Para Kuhn (1970), se habla de modelo cuando se tiene un ideal o referente de cómo debe ser algo.

                               Específicamente en Colombia, las estrategias, prácticas, enfoques y modelos que los Orientadores   escolares desarrollan en su quehacer cotidiano, se realizan en la mayoría de los casos desde percepciones individuales, a falta de un colegio de Orientadores   escolares que dé cuenta del carácter epistemológico, ontológico y ético de la Orientación escolar (con el que si cuentan otras profesiones).  Dichas experiencias y prácticas metodológicas que se caracterizan por un enriquecimiento significativo en la construcción de nuevos saberes en lo que refiere al campo de la Orientación escolar, en muchas ocasiones no trascienden a la sistematización, socialización y transformación positiva de su quehacer por las siguientes razones mencionadas por Borja y Cols (2019):

Deficiencia en la formación de los Orientadores  : A pesar de que los Orientadores   escolares en ejercicio cuentan con formación diversa en ciencias de la educación (Psicopedagogía) la salud (psicología, terapia del lenguaje, terapia ocupacional) y las ciencias sociales (trabajo social) en niveles de pregrado y postgrado; dicha formación no se hace manifiesta en su capital discursivo analítico y/o metodológico frente a las situaciones sociales a las que debe enfrentarse en su trabajo cotidiano.

Las intervenciones típicas de los Orientadores   se caracterizan por una racionalidad instrumental operacionalizada en la categoría conceptual: “remisión” la cual obedece a la necesidad de “transferir el caso” a otros profesionales de sectores gubernamentales y no gubernamentales principalmente del sector protección especial (Comisarías de familia, Fiscalía, ICBF) y Salud. Dichas remisiones se reglamentan bajo “rutas y protocolos estandarizados” que en la mayoría de las ocasiones no son efectivas al no ser atendidas de manera oportuna debido a la disfuncionalidad institucional que caracteriza la burocracia gubernamental (Borja y Cols, 2019).

                               Dicho instrumentalismo de la labor Orientadora impide la trascendencia de la misma, al no dar espacio para la comprensión y análisis de las problemáticas biopsicosociales atendidas, centrando el trabajo de la Orientación a una acción inmediata pero limitada, que no posibilita la investigación en estudios sistemáticos y científicos de los complejos fenómenos sociales que aborda el Orientador escolar. En resumen, el instrumentalismo típico del campo desdibuja la identidad profesional del campo redundando en su bajo empoderamiento y posicionamiento (Borja y Cols, 2019).

                               Funciones y No Funciones:  Debido a que en el momento de realizar la contratación de Orientadores  , se contratan profesionales de diversas disciplinas las funciones que este realiza en su quehacer dependen de su formación disciplinar y esto hace que no exista una deontología propia del cargo, lo que genera falta de  delimitación propia de las funciones (No existe un Colegio de Orientadores   que unifique criterios Epistemológicos, Ontológicos y Deontológicos como si lo tienen otras profesiones) y esto a su vez produce que se  sobre cargue en funciones al Orientador colocando toda serie de actividades que puedan enmarcarse con el rótulo de “Bienestar” (Borja y Cols, 2019).

Prevención hacia el rigor metodológico de la Orientación: La investigación no es percibida como una práctica necesaria y cotidiana.  Falta precisión en la elaboración conceptual, construcción y        sistematización documental de las prácticas pedagógicas de los Orientadores   escolares, no hay publicaciones que aborden un modelo propio de la Orientación escolar colombiana, existen modelos psicológicos que son adaptados a la Orientación escolar. Además, El “Método Científico” es percibido en la mayoría de los Orientadores   escolares como la única opción de hacer investigación válida desconociendo y/o desconfiando en otros modelos y técnicas cualitativos que comienzan a ser utilizados actualmente (Borja y Cols, 2019).

Falta de consensos epistemológicos, ontológicos y deontológicos de la Orientación escolar colombiana: El campo de la Orientación educativa en al ámbito escolar , a pesar de sus múltiples y frecuentes espacios de discusión (mesas locales y distritales de participación), no ha llegado a construir consensos Epistemológicos, Ontológicos y Deontológicos, en parte debido a  la preocupación inmediatista de la gran mayoría de los profesionales que lo conforman, por discutir incesante y repetidamente acerca de aspectos laborales tales como jornadas de trabajo, incentivos laborales  lo cual obviamente reviste mucha importancia, pero que obedece a factores políticos laborales de los cuales los Orientadores   escolares  no tienen directa incidencia a excepción  de lo que se discute en las mesas de negociación a través del sindicato de Orientadores  . Por otra parte, cuando se convoca a discutir sobre aspectos epistemológicos y deontológicos, solo pequeños grupos responden a ello (Borja y Cols, 2019).

                     Todas estas situaciones, explican la carencia de conceptualización y metodologías unificadas de la Orientación escolar colombiana, lo cual aleja el campo de la Orientación, de una necesaria profesionalización basada en la investigación social y pedagógica que incidiría significativamente en un mejor posicionamiento y empoderamiento científico y profesional de la Orientación escolar que redunde en el beneficio de las comunidades que atiende el Orientador escolar.

                       El plan nacional de Orientación escolar (MEN, 2023), realizado por Orientadores   escolares colombianos expertos y abalado por el Ministerio de Educación Nacional, establece líneas de acción de la labor del Orientador escolar articulado a sus funciones y además enfatiza en la importancia de la formación continua y actualizada de los Orientadores   escolares, para ello es indispensable no solo contar con cursos de formación continua dictados por profesionales externos. sino además tener en cuenta la experticia de los profesionales que se desempeñan como Orientadores   escolares dentro de las instituciones de educación pública, con el propósito de que los Orientadores   aprendan de otros Orientadores  , para ello se hace necesario apoyar en la sistematización de experiencias pedagógicas y en el patrocinio de cursos de formación continua, sin embargo en la actualidad las siguientes dificultades intervienen en la sistematización de experiencias y la formación continua de los Orientadores   escolares:

Ambiente laboral conflictivo: El conflicto laboral de los Orientadores   escolares radica más que en lo laboral, en una búsqueda de sentido del campo frente a la impotencia, angustia y frustración personal que genera darse cuenta que no se puede dar solución a los problemas sociales complejos y trascendentales que les son remitidos al interior de sistema educativo.

En lo laboral propiamente dicho, la institucionalidad representada en sus      directivas y familias no duda en reclamar intervenciones contundentes o por lo menos sistematizadas y documentadas, de las intervenciones en casos específicos a lo cual la respuesta típica de los Orientadores   se encuentra sustentada en la dificultad y pobreza en los recursos institucionales elementales (computadores, conexiones Web, papelería, espacios apropiados etc.) asignado a dicho trabajo. Sumada a esta realidad se encuentran los pocos o faltantes instrumentos para realizar dicha sistematización de la información que acostumbran los Orientadores   en su trabajo cotidiano y la alta dispersión del desarrollo de sus funciones (Borja y Cols, 2019). Además, que no se abren espacios de formación dentro de la jornada laboral.

Políticas públicas generadas desde el modelo socioeconómico neoliberal:  Las políticas públicas son guiadas por acuerdos que se realizan con el BMI y el FMI, para ellos lo más importante es demostrar cobertura, aunque esto sacrifique calidad. Desde este modelo la educación es vista como un servicio y no un derecho, por lo tanto, lo importante es garantizar el ingreso al “servicio” de la educación a la mayoría de la población, pero no se generan estrategias que garanticen en los estudiantes el desarrollo de pensamiento crítico que les posibilite la transformación social. Por el contrario, la formación se centra en un modelo industrial de producción interesado en que los estudiantes se conviertan en mano de obra barata que favorezca el sistema capitalista (Borja y Cols, 2019).

Normas y leyes Instrumentalizadoras: Las normas y leyes que dirigen la labor de los Orientadores  , están enfocadas en un hacer instrumentalizado, que se destaca en la acción por la acción diaria sin mayor trascendencia. Esta dificultad se genera principalmente porque las personas que son contratadas para establecer las normas y leyes que tienen que ver con el hacer de los Orientadores  , son generalmente, tecnócratas que desconocen el hacer real de la escuela por no estar inmersos en ella y desde la distancia establecen dichas directrices, las cuales serían más efectivas, si se tuvieran en cuenta a los Orientadores   en la construcción de las mismas, ya que son ellos quienes poseen el conocimiento de su labor gracias a su experticia profesional (Borja y Cols, 2019).

Sobrecarga laboral: Parámetros de atención superiores a lo establecido por la norma. Delors (1996) en su informe a la UNESCO menciona: “La educación encierra un tesoro: Sería necesario que hubiera Orientadores   profesionales disponibles para facilitar la elección del ámbito de estudios, diagnosticar las necesidades de aprendizaje y contribuir a resolver los problemas sociales de algunos alumnos”.

División de género inequitativa del trabajo: La labor de la Orientación es desarrollada, de acuerdo con datos de nómina de Bogotá (SED, 2018), en un porcentaje aproximado del 70% de mujeres. Teniendo en cuenta que Colombia, sigue teniendo una cultura mayoritariamente patriarcal, en un alto porcentaje las mujeres tienen que asumir labores propias de la ética del cuidado, lo que hace que la economía del cuidado doméstico las absorba, dejando poco tiempo para trabajos académicos como la investigación formal.

En la actualidad, la Orientación escolar colombiana es entendida por el Ministerio de Educación Nacional como un servicio multifuncional garante de los derechos de los niños, niñas y adolescentes (MEN, 2021), encaminados en cumplir los objetivos de la agenda de desarrollo sostenible propuesta para el 2030. (ONU, 2015).  A nivel mundial, hoy en día los cambios generados por la globalización han impactado también en la escuela (Roa, 2005) y exige currículos multiculturales,  conocimientos en nuevas tecnologías y movilidades internacionales para formar competencias globales, lo que ha generado nuevas realidades y necesidades que no permiten en la actualidad no tomar la postura inicial de la Orientación escolar, inclinada a responder la pregunta de ¿Qué tipo de persona se desea formar? sino que ahora la pregunta que debe responder es ¿Cómo atender de manera idónea las necesidades multidimensionales de las diversas personas que constituyen la escuela en la actualidad?

Frente a esta inquietud, a nivel internacional, diversos organismos han estudiado la relación de las necesidades actuales de los educandos y la formación de los educadores para dar respuesta idónea a dichas necesidades. UNESCO, UNICEF y CEPAL (2022), reconocen la educación como el medio para disminuir brechas de inequidad y aportar a la justicia social, destacando la importancia de apoyar políticas públicas inclusivas y el fortalecimiento de la formación multidisciplinaria de los docentes, aportando en la mirada interdisciplinaria en los procesos formativos inclusivos, garantizando ambientes educativos armónicos, saludables, seguros y respetuosos de la diferencia.

En Colombia actualmente, no existe un modelo de Orientación escolar establecido por el Ministerio de Educación Nacional (MEN), que es el encargado de establecer las directrices del ejercicio laboral de los Orientadores   escolares, ya que al entender la Orientación escolar como servicio asigna múltiples funciones y se espera que el Orientador realice una contención de primer grado y active protocolos en el momento de identificar riesgos psicosociales en los estudiantes (SED, 2018).

Además, la Orientación escolar en Colombia, se enmarca en un modelo político, económico y social: capitalista neoliberal, por tal razón la Orientación educativa se comprende como un servicio en el cual las funciones del Orientador escolar se enmarcan en dar cumplimiento  a tareas y labores cotidianas, además del cumplimiento a las no funciones (S.E.D., 2021), que se les asigna por parte de las directivas institucionales,  limitando de esta manera su  accionar e impidiendo que por falta de tiempo puedan dedicarse al desarrollo de  acciones humanas trascendentes como la investigación (Arendt, 2010).

Esta situación,  puede considerarse una pérdida significativa de aportes que contribuyan en la construcción de nuevo conocimiento, teniendo en cuenta que el Orientador escolar, al tener contacto permanente con toda la comunidad educativa: Directivos, docentes, padres de familia, estudiantes, y otras instituciones de apoyo en la comunidad, adquiere una visión global e integrada de las realidades institucionales, comunitarias, ambientales y contextuales en las que  se encuentra inmerso, permitiéndole identificar necesidades y generar posibles estrategias de solución a estas, aportando conocimientos significativos que pueden ser tenidos en cuenta en la construcción de políticas públicas que se dirijan a la prevención y atención de las necesidades psicosociales identificadas en el contexto propio. (Borja, Brunal y Osorio, 2019).

El hecho que el MEN, no de relevancia al rol del Orientador escolar más allá de un servicio, genera que a los Orientadores   qué ingresan a las instituciones educativas y aquellos que están ejerciendo, no se les contextualice en los enfoques epistemológicos, pedagógicos y sociales, propios de la Orientación escolar, en parte porque en la actualidad no son claros, ni están definidos (Roque, 2011). Esta situación, genera que en el momento que ingresan los Orientadores   escolares a las instituciones educativas a desarrollar la labor de la Orientación escolar, se evidencie desconocimiento en lo referente al carácter epistemológico de la Orientación y al modo de accionar de esta labor en su contexto (Borja y Cols, 2019), por esta razón los Orientadores   escolares desarrollan su labor a partir de los aportes teóricos de las disciplinas propias de formación, pero en algunos casos se ven abocados a atender situaciones que van más allá de sus abordajes teóricos y prácticos y al sentirse sin herramientas de acompañamiento asertivo en ocasiones realizan intervenciones a partir de sus dogmas y creencias personales, colocándolos en riesgo de acarrear consecuencias disciplinarias, civiles y penales que puede conllevar el no ejercer desde los parámetros legales su labor.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                       

En Colombia, en algunas ocasiones los Orientadores   escolares, intervienen  a partir de creencias y/o dogmas personales, distantes de un intervenir ético y profesional  sin tomar en cuenta lo dispuesto por la Sentencia T-662 (Corte Constitucional, 1994) y el código ético del servidor público en cuanto a la exigencia de mantener el carácter laico institucional, a través de asumir una  posición neutral frente a creencias religiosas, disposición establecida y exigida al funcionario  público (Departamento Administrativo de la Función Pública, 2019), teniendo en cuenta que dicha falta de neutralidad, puede trasgredir a los educandos y  generar consecuencias en el campo legal para los Orientadores   escolares y, con ello, exponerse a delitos de tipo fiscal, penal, disciplinario y civil, además de generar  implicaciones negativas de tipo ético y psicológico en los educandos.  

Actualmente, en Colombia se han registrado casos que evidencian las consecuencias penales del desconocimiento de las funciones y la intervención del Orientador escolar a partir de dogmas personales, sin considerar la legislación vigente y de los Derechos Humanos Integrales e Inclusivos (O.N.U., 2015). Ejemplo de lo anterior, es el caso del estudiante menor de edad de institución educativa en Bogotá-Colombia, que al manifestar una Orientación sexual diferente a la heteronormativa, fue  discriminado por sus compañeros, las directivas de la institución y la Orientadora escolar, quienes no generaron acciones acordes a la línea de sus derechos, especialmente a los referentes al enfoque de género y diversidad, y que participaron en actos de  discriminación como si se tratara de una enfermedad o pecado, lo que culmino con el suicidio del estudiante, generando que la Orientadora escolar y la rectora enfrentaran consecuencias penales establecidas en la Sentencia T-478 (Corte Constitucional, 2015). 

En ocasiones, los Orientadores   escolares por desconocimiento del marco legal en el que se encuentra inmersa su labor y en otros momentos porque deliberadamente deciden oponerse conscientemente a dicha legislación, argumentando que las directrices van en contra de su propia conciencia, pasan por alto sus responsabilidades profesionales y legales. Tal es el caso en lo que se refiere a situaciones relacionadas con la Interrupción Voluntaria del Embarazo (I.V.E.) en menores de edad, situación reglamentada en Colombia según Sentencia C-355/06, al considerarse violación las relaciones sexuales sostenidas con un menor de 14 años y permitir frente a dicha situación la interrupción del embarazo (Corte Constitucional de Colombia, 2006). 

Frente a estas circunstancias, algunos Orientadores   manifiestan ser objetores de conciencia, oponiéndose a este derecho que tienen las estudiantes y en ocasiones intervienen desde el dogma personal, generando sentimientos de culpa en los educandos y pasando por alto el debido proceso, al no remitir el caso a las instituciones pertinentes para que le den la información a la que tienen derecho frente a la I.V.E., ignorando qué está acción entra en extralimitación de funciones, omisión y negligencia, y que acarrea  consecuencias de tipo civil y penales.       

Con base en los ejemplos, se evidencia intervenciones de Orientadores   escolares colombianos guiadas por criterios personales dogmáticos sin Orientación científica y ética (MEN, 2013 y el Departamento Administrativo de la Función pública, 2019), asumiendo posiciones personales que distan de su perfil profesional, sin atender o recurrir a la formación profesional que tienen, porque en ocasiones esta no ofrece elementos teóricos y prácticos, suficientes para abordar de manera holística dichas situaciones.

Por ello, se hace necesario que dentro del marco formativo establecido por el Plan Nacional de Orientación (MEN, 2021), en el que se visibiliza la necesidad de formación profesional continua de los Orientadores   escolares, para que puedan obtener conocimientos actualizados que les brinden elementos teóricos y prácticos para atender las necesidades multidimensionales de los educandos.

En este sentido, las observaciones realizadas en las redes de investigación de  los Orientadores   escolares a nivel nacional (Borja, 2018), han evidenciado la importancia de la implementación de programas de formación continua, dirigidos a los Orientadores   escolares colombianos, que aporten elementos prácticos y teóricos multidisciplinarios, favoreciendo la comprensión holística de las realidades de las comunidades educativas en las que se encuentran inmersos, posibilitando la atención integral, oportuna e idónea  de los Orientadores   escolares en la atención de las necesidades psicosociales de las comunidades en las que se encuentran inmersos. Sin embargo, actualmente, aunque se evidencia dicha necesidad, aún no se ha diseñado una propuesta que permita la formación continua multidisciplinar que requieren los Orientadores   escolares colombianos.

 Por lo anterior, es prioritario que el Orientador escolar cuente con elementos teóricos multidisciplinarios que le permitan ampliar la cosmovisión y brindar orientaciones que no estén determinadas por la propia subjetividad; sino que tengan en cuenta habilidades sociales como la empatía, alteridad, inclusión, reconocimiento a la diversidad y el respeto de la otredad (Olmos, Sánchez y Correa, 2016), además de la comprensión de los micro y macroentornos en los que se encuentra inmerso.   

  Es por esta razón, que la presente investigación tiene como propósito aportar elementos teóricos  multidisciplinarios a la formación continua de los Orientadores   escolares colombianos, permitiéndoles ir más allá de la formación unidisciplinaria y/o de las creencias o dogmas personales de los Orientadores   escolares, generando un punto de encuentro, tanto en el conocimiento científico (MEN, 2013), y el actuar ético de la labor de Orientación, abordando  enfoques disciplinarios propuestos por los Orientadores   escolares colombianos.

Tales, como la: filosofía - ética, antropología, pedagogía, psicología, neurociencias, sociología y derecho (legislación educativa) aportando elementos teóricos y prácticos que contribuyan al enriquecimiento epistemológicos, pedagógicos, sociales y legales, propios de su labor, previniendo de esta manera que enfrenten situaciones de carácter penal, como ya ha sucedido en el país y además que cuenten con un sustento que les permita desarrollar su labor eficientemente dentro del marco legal, científico y ético.

Por otra parte, a través del tiempo a nivel mundial se han llevado a cabo diferentes clasificaciones de los modelos aplicados a la Orientación escolar, con el propósito de plantear otras formas de intervención más comunes por parte de los Orientadores   escolares dentro de la ejecución de su labor, que fortalezcan el proceso de intervención de estos en la escuela (González, 2018). Sin embargo, la apertura global, ha obligado a la escuela a explorar entornos que trascienden sus propios ambientes, ampliando su cosmovisión y enfrentándose a nuevos desafíos (Rengifo, 2015). 

En este contexto, se han generado nuevos y diversos roles para el Orientador escolar, por tal razón, se requiere hacer una revisión de los modelos de Orientación escolar que permita replantearlos y actualizarlos para aportar a la construcción de teorías que posibiliten nuevos modelos que den respuesta a los actuales desafíos de la Orientación escolar colombiana (Brunal, 2018), teniendo en cuenta que dichos desafíos requieren conocimientos multidisciplinarios para afrontarlos se requiere retroalimentar los modelos que tienen su origen exclusivamente en los aportes unidisciplinarios de la psicología y la pedagogía, los cuales resultan insuficientes para responder a las necesidades multidimensionales y psicosociales de las comunidades educativas. El propósito de los modelos y enfoques en Orientación escolar es que los estudiantes se entiendan a sí mismos y puedan afrontar la vida de manera saludable, siendo capaces de reconocer los factores que pueden causar dificultades y frente a ellos tomar decisiones consecuentes que les permita contribuir con su calidad de vida (Kipkemboi, Ngumi y Chege, 2016). 

Lo anterior, debido a que, en todo contexto histórico-social, el hombre es y será el  factor esencial del desarrollo de la sociedad (Santana, Izaguirre y Reyes, 2021); por tanto, se  hace necesario que en ciertas etapas del desarrollo los estudiantes reciban Orientación  individual, familiar, social, profesional y laboral, permitiéndole realizar una observación  crítica de los ambientes en los que se encuentra inmerso y, de ser necesario, emanciparse  defendiendo sus ideas y posiciones ante la realidad, contribuyendo en la transformación  positiva de la misma, dicha Orientación exige que quienes orientan tengan dominio de saberes multidisciplinares para poder realizar una atención holística. 

En Colombia el Ministerio de Educación Nacional (MEN, 2020), es responsable de reglamentar el ejercicio de los Orientadores   escolares dentro de todas las instituciones de educación tanto públicas como privadas. Sin embargo, no existe un modelo colombiano que unifique teórica y conceptualmente a los Orientadores   escolares, ni tampoco que evidencie la necesidad de tener en cuenta aspectos multidisciplinares en la formación del Orientador escolar que contribuya a la mejora de sus prácticas laborales en aspectos científicos y éticos.  

Además, se carece de un marco teórico multidisciplinario transversalizado por la  perspectiva del Desarrollo Humano y los Derechos Humanos Inclusivos (ONU, 2021), en el que confluyan los Orientadores   escolares colombianos; razón por la que se  dificulta el diálogo de saberes (Archila, 2017), necesario para favorecer el establecimiento  de acuerdos de intervención comunes para la Orientación escolar colombiana en el marco  del saber científico y la acción ética, generando que los Orientadores   intervengan desde la  unidisciplinaria propia de su formación y en los casos que dicha formación no de oportuna  respuesta a situaciones complejas, se intervenga a partir del sentido común y/o su dogma  personal. 

Según Peña (2019) en Colombia, la Orientación escolar es una línea de trabajo con pretensiones de cientificidad; sin embargo, en prospectiva la Orientación escolar podría superar dicha pretensión si se avanza en fortalecer el sustento científico. Para ello es necesario, que se articule a un paradigma que le permita delimitar su naturaleza y los métodos pertinentes para obtener datos y establecer objetivos a partir de la ciencia (Hernández, 2019), además de tener en cuenta elementos de otras disciplinas que favorezcan la comprensión de los contextos personales y sociales de las comunidades educativas en las que se encuentran inmersos.

 

 

 

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